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viernes, 4 de diciembre de 2009

El Santo Pagano. 5to episodio: Las dos de Arturo


"...Ella no es para mi Arturito, es una bobalicona, yo en cambio soy para él, obvio…" // “Amiga, me siento mal, muy mal.” “Ya Carmen, tranquila. Ya lo hiciste. La próxima vez no tomes tanto.” “…Es que, es que, Carlos Arturo es el chico perfecto, y no puedo hacerle eso…lo peor de todo es que no me acuerdo de nada..."

Fernanda escribiendo en su imberbe Pascualina:
"Fue todo tan lindo, alucina, ay no lo puedo creer. Sus labios gruesos sobre los míos, su respirar inquietante, su corazón galopante, su aspecto hermoso y sombrío...jajajaja…ya me estoy volviendo una poetisa, me muero de la risa, ¡qué monga!  Le robamos al tiempo un cuarto de hora, un cuarto de hora inmortal, un cuarto de hora imperecedero, que sólo existía en ese instante, que era de nosotros dos, de nadie más, quizá nunca se repita, tal vez sí, pero lo gocé aunque sólo hayan sido besos ¡qué lindos besos, qué ricos besos! Me miraba a los ojos con una ternura, pero también manteniendo su distancia. Lo entiendo, lo he confundido, se veía tan concentrado en mí, se perdía a veces en mi rostro, a veces en mi piel, y a veces en mis labios ¡qué lindo! a cada instante me decía: eres tan tierna, tan dulce, tan joven.  Mi alma era robada por las palabras de Carlos Arturo, esas burbujitas de siempre electrizaban todos mis estómagos, mis pechos, mis corazones, mi alma. Ay, pero, aunque algunas veces me hacía sentir un poquito mal cuando me decía de rato en rato: no quiero hacerte daño, por favor sólo disfruta este momento, no te enamores de mí. Tonto, no me haces daño, ese momento fue de purita felicidad, sí que sí. Tú ya estás confundido, te despojaré de las garras de esa naca, de esa tonta, jaja. Ella no es para mi Arturito, es una bobalicona, yo en cambio soy para él, obvio… jaja…qué botada que soy. Pero claro, si soy linda, tengo carácter, me gusta leer, escribir, aunque haga sonseras, ay ya. Pero no importa ya me decidí, se lo voy a quitar."


***

“Amiga, me siento mal, muy mal.” “Ya Carmen, tranquila. Ya lo hiciste. La próxima vez no tomes tanto.” “…Es que, es que, Carlos Arturo es el chico perfecto, y no puedo hacerle eso…lo peor de todo es que no me acuerdo de nada- se lamentaba mientras se secaba las torpes lágrimas con sus temblorosas manos." “Luis Alonso quiere conversar contigo sobre lo que pasó ayer- le indicaba la compinche." “No, no puedo verle la cara, nooooo.” “Entonces le digo que ya fue, está afuera esperando.”
Carmen estaba triste y muy arrepentida, aunque ya antes de ir a Tingo María había pensado en las posibilidades de la ocurrencia, se preguntaba si podría ser posible en la pecadora selva, y lo consumó sin querer de noche en la tentadora juerga. Ahora no sabía qué decirle a su conciencia, estaba sucia; los tragos de la noche anterior empañaban más el recuerdo y entorpecían aún más sus torpes lágrimas. “Carlos Arturo es muy bueno, es el mejor chico que me ha tocado, lo tiene todo-irrumpía en más sollozos arrepentidos." “Amiga, ¿le contarás a Carlos Arturo?” “Nooooo, estás loca, ya le hice muchas, no puedo contarle, si se entera de esto me termina para siempre, no lo quiero perder, no puedo perderlo, mi familia lo adora: comen con él, conversan con él, se ríen con él, según mi familia es el mejor partido, no, no puedo.” “Ay, amiga te entiendo, Carlos Arturo es un gran chico, pero porque tu familia lo acepta no te vas a atar a él.” “Es que no es sólo mi familia, soy yo, lo amo”…"Entonces, por qué lo celas tanto, a veces parece que lo hicieras para fastidiarlo.” "Porque lo amo, si no lo amara no lo celara”…
En el regreso, mientras moría la tarde detrás de las lunas del bus que se dirigía de vuelta a Chimbote, Carmen rebuscaba en su mente todos los sucesos de la noche anterior, rebuscaba más y más, más de la noche de juerga, más de la emborrachada que se metió, más del baile pegado con Luis Alonso, más de la tomada de mano con Luis Alonso, más de los abrazos de Luis Alonso, más de las conversaciones con Luis Alonso hasta llegar al gran detalle del pecado. Tanto esfuerzo, tantos absurdos detalles metió en su cabeza hasta generar su vil confusión. No se entendía, se sentía indecorosa y atraída, no quería ver a Carlos Arturo, quería arreglar sus ideas, sentía que sus santos y paganos le habían hecho una mala jugada. La nostalgia, el temor y la confusión fueron las mejores amigas de nuestra infiel viajera mientras observaba cientos de aves volar a sus madrigueras, sin conocer su género, su especie ni su dirección, sólo deseaba convertirse en ellas para escaparse de su tonta depresión.

Pintura: Dos mujeres corriendo en la playa de Pedro Pablo Picasso
Operación Fishland

4 comentarios:

  1. me parece que el santo pagano pva despegando
    aunque a veces me confundo entre carlos artutoturotuturo y luis alonso y carmencha y la otra loca q escribe pascualinas.

    una abrazo juani boy.

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  2. por favor pon el post del santo pagano vol 6

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  3. Paciencia. Esta semana estoy en exámenes finales, ni bien termine mi último examen postearé el "vol 6" jajajaja. Un abrazos javier2dc.

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