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viernes, 15 de enero de 2010

La Demostración (Capítulo II)


No hay primera sin segunda escuché alguna vez. Mis ganas locas que querer besarla cada noche se volvieron como el pan de cada día. Noche tras noche, y otra noche más. Algunas veces nos refugiábamos en algún invernal parque acompañados por las cuatro de la madrugada intercambiando caricias erógenas; sin embargo, aún no había pasado lo que tenía que pasar. Evidentemente, mi corriente de pensamiento sobre la "primera vez" no me lo permitía, y no me lo permitía porque ella ya lo había hecho antes. Yo diecisiete y ella diecinueve.

-Lo que sucede es que yo…aún… todavía…mejor dicho…no he hecho, yo aún no, y tú sí…¿entiendes?-medio atarantado trataba de dar una explicación que no se me salía de la punta de la lengua.

-No Alonsito, no entiendo-un gesto de consternación dibujó su mirada.

-Yo aún no, y tú sí. Yo…eso que la naturaleza hace para que… conserven…descendencia…las cosas…para…mantenernos generación tras generación ¿entiendes?-por todos los dioses, nunca me había puesto en ese plan.

-Es algo malo Luis Alonso-dijo pusilánime.

-Ya sé, te daré una pista para que tú misma lo descubras-resolví al fin. Lo que sucede es que yo soy…puntos suspensivos. Ahora tienes que adivinar: son cinco letras, la primera empieza con “c” y la última termina en “o”.

No podía creer que después de tantas caricias erógenas no le podía decir “penetración”.

-Luis Alonso, por qué me la pones difícil…espera-preocupadísima Anita exaltó-¿la segunda letra es “a”?

-¡Sí! ¡Exacto! ¡Eso mismo! Ya le diste al blanco.

-¿Eres cabro?

-¡Noooooo! Chanfle. Espera me voy a tranquilizar-respiré lo más hondo que pude. Yo… soy…CASTO, no cabro.

Jamás hubiese dado con mi bruta pregunta capciosa si yo mismo no se lo hubiese dicho. Mi estilo de vida quizá, el comportarmiento coqueto y picarón, la ropa de golfo metrosexual: ella me dio muchas razones para no haber adivinado nunca sobre mi santísima castidad. Después de haberle contado media vida mía, no me conocía. El detalle de todo fue que se lo dije porque quería que ella sea la primera. Aún no éramos enamorados, aún no. Llevábamos dos meses entre beso y beso sin ningún compromiso al que rendirle cuentas. Sin embargo, estaba harto de ser casto, esperando a mi dulce doncella virgen que jamás llegaría. Quizá mi dulce doncella a la que debía esperar ya esté fornicando con otro, pensaba. La gran mayoría de jovencitas que conocía ya habían perdido su virginidad: mis amigas íntimas me contaban cómo, cuándo, dónde, por qué. ¡Al diablo! Además, a ninguna de ellas les preocupaba si su amante era primerizo o no. Así que por primera vez en mi vida, me dio igual mi estúpida corriente de pensamiento sobre la castidad.

-Sabes, lo he decidido, quiero que tú seas la primera.

Sin dudarlo mucho aceptó, la idea de acostarse con un primerizo revoloteaba sus pensamientos libidinosos. Se sentía honrada, especial, privilegiada. Se ganó la etiqueta de “chica elegida” y sentía que disfrutaría al máximo el sabor antes no experimentado de un primerizo. Desde aquel momento nuestros encuentros ya no sólo coqueteaban con las caricias erógenas, sino más bien la convirtieron en una caudilla que en todo momento buscó la oportunidad de abusar de mis inocencias, me sentía acosado; pero yo erudita y estúpidamente me escapaba de sus ninfómanas fauces. A pesar de ser un coqueto conquistador la idea de perder mi tesoro (aunque suene homosexual) de manera tan fácil y por puro placer sin ningún toque especial me hacían sentir un simple objeto de satisfacción.


Dos días después de haberse reiniciado las clases en la UNS luego de una pecadora huelga, Anita y yo decidimos ser enamorados. Antes de ello nos cuestionábamos si éramos amigos cariñosos, amantes o una especie de agarre fijo. En realidad ya para ese entonces habían pasado cerca de dos meses desde nuestro primer beso. El tiempo no pasó por las puras y empezamos a sentir más que un simple embelesamiento, más que una simple atracción orgásmica. Creíamos sentirnos enamorados o al menos el apego era más especial. De repente me obsecioné con la idea de que ella fuese la chica elegida y para no sentirme tan violado opté por la desaforada idea de inaugurar una relación. En fin, ya no sólo era morbo de lujuria la impresión del uno por el otro, sino el nacimiento de un sentimiento más dulce y puro (eso alucinaba yo sentir). Qué diablos habrá sido, no lo sé, pero algo fuerte inusitadamente empezaba a nacer. Así que sin darle más vuelta al asunto decidimos luego de una suerte de forzadas formalidades y otras tonterías otorgarnos la etiqueta de enamorados: El peor error de mi vida.

Y así, maldita sea, de chiste en chiste, de demostración en demostración, fuimos enamorados y a los tres días al fin pasó lo que tenía que pasar. Era de noche y estudiábamos en su casa algún tema de administración. A cada paso de la estructura de un organigrama o de las etapas de la administración nos dábamos un beso con lengua como premio de haber aprendido. La peor idea del mundo fue estudiar juntos de amanecida ¡Imposible! Pues ella, como ya lo habíamos referido buscaba el momento oportuno para vencer mis resistencias primerizas y marcar sobre mí su inconfundible huella. Por ello luego de tantos repasos de retroalimentación y besos de compensación, aprovechó el momento para hacerme olvidar del lapicero, con el que hacía apuntes, dándome un beso por debajo de la oreja y abriendo luego, con extrema delicadeza, el cierre de mi pantalón. Mi amigo Demetrio estaba gigante, siempre lo había visto grande pero me pareció que en ese momento evolucionó mismo Pokemón. Sus suaves y delicadas manos cogieron y cubrieron totalmente a Demetrio para frotarlo de arriba hacia abajo.

-¿Te gusta? ¿Te gusta mi amor?

No podía responder, estaba privado, mis ojos se hicieron blancos. Mi respiración acompañaba el ritmo de sus manos hasta que la creación se volcó blanca sobre su rostro y toda la mesa.. "A la finales no abusó de mí", pensé "qué alivio".
                                                                                               (Mi primera vez por Nyssa)
Estaba ya muy cansado, era hora de dormir. Sólo su anciana tía dormía en casa. Teníamos que dormir algo para el examen de mañana. Al fin y al cabo nos imaginamos que después de eso ya nada pasaría. A tientas subimos a su cuarto en el segundo piso mientras el endemoniado frío rompía nuestros huesos y a la vez era compensando con la satisfacción del riesgo que sentíamos al llegar a su habitación sin ser descubiertos. Ya dentro, nos acostamos bien acurrucados. Quieran los dioses esté yo confundido pero en ese momento me sentí tan bien, pero tan bien que me creí enamorado. Me dio la espalda para que la abrazara fuerte. Y así hubiésemos de dormir esas pocas horas de la oscura noche si ella no se moviera tanto y despertara (queriendo o sin querer) sobre mí pasiones insospechadas. Mil rayos partan ese mal nacido día, se viene la destrucción de mi bien merecida castidad. De un momento a otro sin darnos cuenta, nuestros pantalones estaban abajo. De pronto, entre muchas insinuaciones corpóreas, un susurro femenino muy lento y suave se dejó oír:

-Hazlo, hazlo Luis Alonso, hazme el amor.

Era el demonio en persona, la hija de la mismísima Lilith, la reina de los inframundos. Me sedujo y traicionó. Hechicera, hacedora de encantamientos. ¡qué ridículo soy! Pero eso es ella y mucho más. No, ya no quiero escribir. No, no quiero evocar aquella noche odiosa e imperecedera, invasora de recuerdos, causa mediática de mi encarcelamiento. Escribir en la cárcel mientras pasa el tiempo y los demás se agobian puede ser relajante, pero ahora no me siento bien empuñando el lapicero. Como un demonio. Sus malditos besos con brujería no dejaron que la vea como un agarre más. Tuve la necesidad de seguir besándola, de seguir mimándola…No, ya no quiero recordar.
________________________
Luis Alonso hace notar en este último párrafo subidas y bajadas de su desequilibrado estado emocional al tocar la herida de su sugestionado recuerdo paranoico. Todavía no termina su saga favorita, asi es que no se inquieten, aún falta el tercer capítulo. Tranquilisaos amigos míos, tranquilisaos.

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12 comentarios:

  1. She's not broken ...! She won't look at you ... What the hell...? ... al mismo estilo de Lady Gaga, me doy cuenta que las motivaciones ocultas del género humano, son la perdición total del hombre ... sin embargo no puedo evitar sentir complacencia al leer estos párrafos llenos de lujuria y recuerdos... Gotta be somethin' here!!! I'll keep waiting!

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  2. Juaniiiii, tu manera de escribir es magnífica te admiro!!! Luis Alonso tiene k dcir xk sta en realidad en esa situación, k continue la demostración! Un buen texto para un gran escritor..Te kiero muxoooo...

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  3. Hola soy dj julio pi, esta muy buena la novela me gusta la forma como escribes, y la historia por mas simple que paresca me agrada mucho, creo ke tienes futuro como escritor te deseo mucha suerte y vamos no nos hagas esperar tanto y traenos la segunda parte.

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  4. mis respetos luis alonso... sigue asi y ya espero el capitulo tres para poder gozar de la historia que conosco como la tuya. jaja XD..coco

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  5. bueno .. me encanta esta historia, pero lo que no entiendo es pork dices que pagas una pena en la carcel ... la verdad que una gran curiosidad!
    esta muy xvr la historia sigue asi suerte en todo. - ANAHI

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  6. q es esooo,,, ELQ ESCRIBIO ESO A DE SER MUYYYYY ENFERMO, jajjjaa mentira , bacan la obra

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  7. Respuestas del TucuyRicuy:

    Arqº Richard Vilela Jácobo:
    La lujuria es una de las motivaciones ocultas que imparten nuestro interés según Freud (y podría comprobarlo en la gran mayoría de personas que conozco). Pero espero que esa no sea la principal motivación hay rasgos que rescatar del pobre Luis Alonso, rasgos paranoicos y egocéntricos que ante una caída desprenden singular shock.

    RoSiTa ♥:
    Gracias por quererme XD...aún me falta mucho por entrenar mi querida feligrés de mis literatugos relatos.

    dj julio pi:
    Es una historia simple, no tan simple, complicada y muy común. Como ya lo mencioné doy a conocer dos arquetipos universales muy familiares para quienes lo leen: el primerizo y la experimentada.

    coco:
    ¡Un momento cabrón de mala entraña! Yo no soy Luis Alonso, él es un personaje ficticio creado por mí. Cualquier parecido es pura coincidencia...jajajajaja

    ANAHI:
    Como dice un proverbio popular, tiempo al tiempo. No le quieras robar el tintero al escribidor. Como dicen los típicos cínicos "todo se ha de saber" pero en su respectivo tiempo. Espero mi gustosa ANAHI te sigan gustando los capítulos venideros.

    Anónimo cabrón de mala entraña:
    La enfermedad se encuentra en ponzoñosa mente improductiva y zamarra...jajajaja...mentira...¡quién serás!

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  8. ta buena tu obra amio!!!!! quien diria que eres un escritor nato!!!!!! y mi mente no es improductiva pero si que eres demasiado explicito jajaja

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  9. HAHAHA OKIS ... !
    SIGO ESPERANDO LA TERCERA PARTE, NO ME DEJES CON LAS GANAS POEH.
    HAHAHAHA.... !
    ANAHÍ.

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  10. Luis Alonso hace notar en este último párrafo subidas y bajadas de su desequilibrado estado emocional al tocar la herida de su sugestionado recuerdo paranoico...

    " nunca tomes la vida tan enserio, por que nunca saldras viva de ellaa..." --- mi puto mensaje para Luis Alonso en este capitulo. ;);)

    muy interesante tus lineas eh juan antonio.

    att. tu ex primo

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  11. Respuestas del TucuyRicuy:

    Para el anónimo:
    Escritor nato, no soy ,escribidor nato tal vez...y con respecto a lo de mente improductiva, ¿crees que soy muy enfermo? jajajaja Tal vez, sólo un poquito...todos tenemos el Eros y Tanatos dentro :P

    Para ANAHÍ:
    Mil disculpas por dejarte con las ganas, ya pronto te susurraré mis grafías en la oreja con la demostración tres. La universidad me ha tenido como loco, así que paciencia, paciencia.

    Para mi ex primo:
    Esa es mi letanía, de donde la sacaste, exijo mis regalías por derechos de autor. Esa frase saldrá justo en uno de los capítulos de La Demostración, al parecer te adelantaste.

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  12. jajaja ps la verdad no sabia q iba a salir en la DEMOSTRACION pero es una frase para mî muy sierta , la llevo siempre en mi.

    att. tu ex primo

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