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martes, 19 de enero de 2010

Leyendas de Chimbote: Las Gamusinas

(Latas y arena por anónimo)

En los alrededores de los años 1930 la juventud juguetona del Chimbote de aquel tiempo creó la figura de las inexistentes Gamusinas (significa animal imaginario según fuentes remotas). Los jóvenes y adolescentes solían organizar caminatas y paseos por los montes, a la altura de la actual José Balta, quienes para amenizar y aumentar la popularidad de la aventura inventaron la famosa “Caza de Gamusinas”, incitando y engañando a otros muchachos desconocedores de la trampa.
Todos llevaban un saco y algunas latas vacías para hacerlas sonar, sonido que supuestamente servía para atraer a las Gamusinas. Mientras el engañado iba en busca de una Gamusina, los demás se esparcían por los alrededores del monte haciendo sonar las latas hasta dejar al inocente completamente solo. Sólo después de muchas horas el incauto se daba cuenta que estaba abandonado, sin rastro de Gamusina y con una broma pesada encima.

"El tiempo proseguía su inexorable marcha, el sol perdíase por el horizonte y la oscuridad empezaba a rondar con su tenue manto; éste, perdido, sólo y sin gamusina alguna, recién comprendía la pesada broma que le habían ocasionado sus nuevos amigos." (Cita de Víctor Unyén Velezmoro en "El Despertar de un Coloso", segunda edición)

viernes, 15 de enero de 2010

La Demostración (Capítulo II)


No hay primera sin segunda escuché alguna vez. Mis ganas locas que querer besarla cada noche se volvieron como el pan de cada día. Noche tras noche, y otra noche más. Algunas veces nos refugiábamos en algún invernal parque acompañados por las cuatro de la madrugada intercambiando caricias erógenas; sin embargo, aún no había pasado lo que tenía que pasar. Evidentemente, mi corriente de pensamiento sobre la "primera vez" no me lo permitía, y no me lo permitía porque ella ya lo había hecho antes. Yo diecisiete y ella diecinueve.

-Lo que sucede es que yo…aún… todavía…mejor dicho…no he hecho, yo aún no, y tú sí…¿entiendes?-medio atarantado trataba de dar una explicación que no se me salía de la punta de la lengua.

-No Alonsito, no entiendo-un gesto de consternación dibujó su mirada.

-Yo aún no, y tú sí. Yo…eso que la naturaleza hace para que… conserven…descendencia…las cosas…para…mantenernos generación tras generación ¿entiendes?-por todos los dioses, nunca me había puesto en ese plan.

-Es algo malo Luis Alonso-dijo pusilánime.

-Ya sé, te daré una pista para que tú misma lo descubras-resolví al fin. Lo que sucede es que yo soy…puntos suspensivos. Ahora tienes que adivinar: son cinco letras, la primera empieza con “c” y la última termina en “o”.

No podía creer que después de tantas caricias erógenas no le podía decir “penetración”.

La Demostración (Capítulo I)


Las circunstancias del amor pueden generar complicaciones tan fuertes, que un burdel puede resultar siendo la peor opción. Empezaré a relatar esta parte de mi vida, no contada antes, donde la causa neurálgica de tan terrible mal tuvo por nombre Anita.

Mi nombre es Luis Alonso, hoy tengo 19 años, y todo se remonta a mis 17 cuando tuve una enamorada con la que duré tres larguísimos meses. Sí larguísimos. Parece haber sido la relación más larga que he tenido en toda mi vida. Estudiábamos en la misma universidad, la misma carrera y en el mismo salón. A ser sincero, siempre me pareció curiosa pero jamás me fijé en ella como muchos otros del salón. Fue ella la que me buscó.

-¿Es cierto que eres gay?-arrojó esa interrogante la primera vez que intercambiamos letras por MSN.

martes, 12 de enero de 2010

Sebastián Embelesado 2

Primero, el gusto; luego, el embelesamiento; y por último, el enamoramiento.

Pedazo de Juan Antonio, otra vez me empujas a escribir. ¡Bendito loco! Ojalá aprenda algo de esto. Bueno, al menos me siento muy bien desfogando mis locos pensamientos, que gracias a este blog se inmortalizarán.

¡Qué pena! Jade ha cautivado mis sentidos a pesar que nunca deja de hablarme de su "feliz" enamorado. !Qué caprichoso es a veces el destino!. Aunque en situaciones como la mía, la responsabilidad absoluta le corresponde al juguetón de Cupido, quien al parecer anda, últimamente, medio cegatón y no da pie en bola con sus flechadas. Sin embargo, tengo como punto a mi favor, percibir - como buen sabueso - el desfallecimiento paulatino de su relación  a causa de la abrumadura  rutina y los terribilísimos celos del inseguro enamorado (tema clásico del ocaso de las relaciones). Este aroma necrófito me vuelve más imbecilado que nunca, perdón embelesado; aunque claro, quiera la Luna no me llegue a enamorar de Jade, porque allí sí que pierdo.

Analizando la relación - amical, no se piense otra cosa -  que llevo con Jade, me doy cuenta que nuestros gustos son abismalmente opuestos. Mientras yo me excito con pasión desenfrenada al mirar una  peli histórica, épica, violenta o salvaje, ella se emociona cuando tiene al frente alguno de esos dulces y tiernos ratoncitos, perritos y otros animalitos más, personajes inmortales de la saga  de Walt Disney. Si empiezo a hablar de actualidad o del raro origen psicoanalítico de los hombres lobo, ella muestra su somnoliento rostro de aburrimiento y me pregunta: "¿ya terminaste, Sebas?". Sin embargo, prefiere hablarme sobre las aventuras de cuantos animalitos cría: su perrito, su gatito, el pajarito. !Vaya sí tenemos diferencias! Si yo tomo agua mineral ella come grasa y calorías; si se molesta, yo me río, y si yo me molesto es porque ella ríe. A veces me pregunto si lo hará a propósito. A pesar de todas las diferencias existenciales y absurdas que tenemos, prefiero vivir embelesado - al menos en este tiempo - por Jade; además, así me pongo a salvo de tantas lobas acosadoras que caminan por el jardín dispuestas a colocar en mi manos el "cuerpo" del  pecado. Honestamente, disfruto mucho de este estado de embelasamiento, pues aunque parezca mentira, así embelesado como estoy, encuentro una paz interior media cucufata.

viernes, 8 de enero de 2010

Sebastián Embelesado 1

Sebastián, sí, así me llaman. Empiezo a escribir a causa de un pavo llamado Juan Antonio que cree que ha encontrado en mí a un tío interesante, estrambótico y lunático lupino, que puede contar muchas historias chimbotanas, él alucina que tengo un gran potencial: eso me hace sentir un poco importante, sólo un poco. Convenció a mis licántropos pensamientos para escribir en un blog de Chimbote metiéndome un chamullo maldito que el mismísimo Zeus le partiría el culo con un rayo por espeso pero que al fin y al cabo me interesó. Sé que a lo mejor no les importa esta tonta explicación, pero será mejor que la sepan antes de lanzar cualquier torpe crítica y hacerles saber estimados lectores que yo escribo bajo presión, bajo mucha presión…jaja…

Sí, sí, soy José Sebastián, pero todos me llaman Sebastián, que más da, y ahora ando medio confundido. Estoy confundido. ¿Así dicen todos no? Así pues dicen cuando no saben qué es lo que se siente realmente por alguien cuando te empieza más que a gustar. Esta terrible confusión, esta causa extraña que electrocuta mi alma, enciende mis suspiros como llamarada, me hace aullar como un lobo loco durante mis tristes soledades de luna llena, desbarata mis testosteronas misma explosión termonuclear y me hace sentir tan pero tan bien, tiene por nombre Jade.

MORI DOS AÑOS

Morí dos años enclaustrado
en un frágil calabozo de carne y huesos (tu cuerpo)
Tu lengua es asesina, filuda y cosquillante,
delicioso puñal que conquistó mi pecho,
mis muslos y todo territorio
asomado a su paso.
Reinaron tus caprichos en mi boca,
apetecible corona de cerezas,
tiernas copas en las que se sirve
el preámbulo de la muerte.
¡Bebí de ellas sin mesura!
Supe morir en el corto y estrecho
sendero de tu espalda
y arriesgué mis manos en el límite de tu cintura.

martes, 5 de enero de 2010

Vástago de Lujuria

Soy el destroza corazones,
el fruto de la infidelidad,
el corruptor de pasiones,
amante de la virilidad.

Soy el que se ríe del desamor,
hijo falso de Afrodita,
el grito del dolor traidor,
el llanto de las más bonitas.

Soy el amante del orgasmo,
la causa de la depresión,
eyaculador de espasmos,
el rey de la penetración.

Soy la escoria de maldiciones,
hacedor de sufrimiento ajeno,
dios de sexo y desviaciones,
partidor del amor en su seno.

EL AMOR ES PARA LOS VALIENTES

2

- !Rodrigo!...!Rodrigo! - llama mi madre mientras le da golpecitos a la puerta de mi habitación

No tengo ganas de responder. Es más ni siquiera tendría porque hacerlo, pues para esta hora este cuerpo desbalijado de ilusiones, de anhelos, sin esperanza, no debía ser más mío sino de la muerte. Hace semanas que me armé de un pequeño arsenal de pastillas: Nascarat Sódico de 500 mg. Una dosis exagerada del medicamento puede paralizar, en poco menos de una hora, el corazón más fuerte. Desaparecer el sufrimiento empernado en el alma. Acabar, a punta de convulsiones, con la frustración. Que lástima que hasta ahora no haya podido armarme del valor suficiente para descascarar las tabletas y zamparme de un solo porrazo el Naproxeno.

- !Rodrigo!...!Rodrigo! - vuelve a decir mi madre, tocando esta vez con más insistencia la puerta.

domingo, 3 de enero de 2010

EL AMOR ES PARA LOS VALIENTES

1

Acabo de despertar. Sí, lo acepto. Un nuevo día está mirándome, me coquetea tratando de seducirme con los abrazos del sol que ingresan a mi cuarto por la ventana. La verdad yo no quiero saber nada de lo que hay más allá de mi puerta. Los últimos días me la he pasado haciéndome el cojudo en estas cuatro paredes: jugando solitario con los naipes, escuchando música cristiana, leyendo la Biblia, tratando de terminar un cuento al que hace meses no le puedo desenredar la trama, escribiendo poemas inspirados en la mujer que destrozó mi corazón al decirme sin titubeos y con la frialdad de un témpano de hielo que ya no me quería. No sé en qué momento mi vida se fue a la mierda por completo. Todo pasó tan rápido, que algunos días pienso que toda esta huevada no es más que una pesadilla. La peor de mis pesadillas. Otras veces, en cambio, cuando mi alicaído ego se levanta como un fénix y empiezo a dármelas de filósofo, asumo que esta humareda de desencantos y frustraciones no se produjo de la noche a la mañana sino que se fue formando poco a poco a través de los años. La mierda me iba cayendo a trozitos, pero no me di cuenta hasta que la tuve toda sobre mi cabeza, a mi alrededor, en mi cuarto, en mi vida entera.