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domingo, 29 de octubre de 2017

La Espesura


El presente expediente ha compilado las conversaciones de chat, publicaciones blogger, mensajes de texto y archivos word, en orden cronológico, con el fin de comprender la paranoia colectiva que causó el extraño caso de un joven publicista sobre su círculo de amigos.


1. Patricia Midian

Carlos Arturo (enviado el 28/09/2015):
Hola amigos, ya veo que todos están enterados del escándalo que protagonizó mi primo Dan Dante: hallado desnudo y bajo los efectos de una droga alucinógena frente al mar del A.H. Miramar Bajo, ayer, 27 de setiembre. Pero al parecer la situación es más grave de lo que han leído en los periódicos. El pobre ha empezado a divagar sobre una espesura frente al mar que se llevó a su flaca, una tal Patricia. La familia está asustada porque temen que le hayan suministrado un tipo de droga que lo comprometa de por vida. La tal Patricia está inubicable, y poco se puede hacer cuando no se cuenta con el nombre completo; y el estado de Dante es tal, que apenas menciona el primer nombre. La policía le resta importancia a los delirios de mi primo, y aseguran que lo sucedido fue el ardid de una “pepera”, ya que todas sus pertenencias habían desaparecido, incluida una cámara mirrorless valorizada en mil dólares, que utiliza como herramienta de trabajo en la agencia audiovisual que dirige; sin embargo, eso es lo extraño. Mi primo es selectivo y nunca sale con jovenzuelas de dudosa reputación. Con sus inseparables anteojos de carey y barba retocada, utiliza la careta de hípster para conquistar chicas raras, intelectuales, destornilladas, pero nunca de mala calaña. Además, tengo entendido que con Patricia ya venía saliendo cerca de un mes; sin embargo, nadie sabe de ella. Encarecidamente les pido su apoyo amigos, ayúdenme a juntar pistas para dar con el paradero de la tal Patricia. Gracias.

DJ PP (enviado el 28/09/2015):
Claro, yo la recuerdo muy bien, y no parecía ser una especie de pepera. Tú sabes que aparte de trabajar con tu primo en la realización y edición de vídeos, me recurseo como DJ en eventos de música electro. En algunos de esos eventos, la conoció tu primo. Dan Dante estaba afanoso con ella. Para serte sincero no recuerdo muy bien si iba sola o acompañada. Un par de veces me pidió que haga unas mezclas con unas canciones retro. Es lo único que sé de ella.

Pedro Marciano (enviado el 28/09/2015):
A mí me mandó estos mensajes el día que la conoció: 
(15/08/2015, 23:32 horas): “Enterizo negro, cabellera azabache, rostro pálido y labios escarlata, se me hace agua la boca, cholo, la voy a conquistar.”
(16/08/2015, 03:30 horas): “Amigo seguí tus consejos, pero sólo sirvieron hasta cierto punto, conversé con ella, la saqué a bailar y traté de robarle un beso inocente y juguetón, pero no atracó, se fue a las tres (de la madrugada) y antes de irse, le pedí su número y sólo me dijo esto: Patricia Midian Alarcón Valencia, búscame en Facebook”.

Carlos Arturo (enviado el 29/09/2015):
Hola amigos, el nombre completo me había dado una gran esperanza; sin embargo, éste no figura en los registros de RENIEC. El nombre falso afianza la teoría de que la tal Patricia es una forajida. Mi intromisión en su Facebook ha sido infructuosa porque su cuenta es personal, así que la agregué pero aún no me acepta. Sólo pude ver las fotos de perfil y portada, las cuales son de noche y frente al mar luciendo diferentes enterizos negros. Mi primo sigue en shock, y no me dejan conversar con él. Pero pude utilizar su ordenador para buscar alguna que otra pista, y eso sí que me sirvió de mucho. Religiosamente, mi primo documentaba sus amoríos, algunas veces con su mirrorless -que por su pequeño tamaño era fácil llevarla a cualquier sitio-, y otras veces por escrito a través de Microsoft Word. Todo se encuentra en una carpeta con el nombre de “Memorias” donde se ubican innumerables archivos en Word y vídeo. Después de toparme con varias historias que no venían al caso, atiné la que nos interesa: su primera cita con Patricia. Adjunto el archivo a continuación:

Memoria: La primera cita con Patricia (30/08/2015):
Digamos que la noche no fue como la esperaba, fue mejor. Llena de elementos truculentos y lujuriosos que sazonaron muy bien un alma perturbada como la mía. Aquella velada nocturna, bajo la luna llena, imaginé nuestros cuerpos danzando en alguna de las discotecas que ofrece el jirón del Malecón; sin embargo, el lugar de la entrevista fue distinto y jalado de los cabellos para cualquiera. 

La cita fue a medianoche en la Plaza Grau frente al Hotel Chimú. Mientras esperaba ansioso, la observé a lo lejos, acercándose a mitad de la plaza. El viento agitaba el enterizo negro y la chalina roja que contorneaba su delicada figura. Me saludó con un beso en la mejilla, la cual deslicé lentamente para sentir la comisura de sus labios. Vamos, le dije, haciendo el amague de doblar hacia la zona de las discotecas del Malecón. No Dante, no vamos por ahí, caminaremos cerca a las orillas del mar, desde Miramar Bajo hasta Florida Baja. Mi rostro empalideció, víctima de una sugerencia absurda y arriesgada. La zona que ella me sugería, formaba parte de un paraje abandonado, de casas inhabitadas, corroídas por el salitre del mar, que no cuenta con alumbrado eléctrico porque no hay veredas siquiera, el paisaje del arenal se pierde con el concreto del enrocado en mal estado que en otro tiempo se trató de construir, que junto a la acumulación de desmonte y basura advenediza, forman el ambiente propicio para albergar todo tipo de maleantes. Ella me miró y sonrió disforzada como si adivinara mis pensamientos y me dijo: Sino normal, me voy, y no pasa nada. – No…nada, no pasa nada, vamos nomás, me gustan las aventuras. - ¿Seguro? - Sí.

Habían dos opciones: O este dulce espécimen femenino sufría algún tipo de demencia moderna, o me quería tender una trampa. Imaginé lo primero para sentirme más cómodo, después de todo, igual me sentía preparado…para huir desde luego. 

-Metempsicosis -me dijo-, ¿sabes algo?
-Claro, una vaina sobre la transmigración de las almas, me parece que Platón era un exponente de esa teoría. 
-Así es, en noches como hoy eso puede suceder, y aunque no lo veamos quizá lo podamos sentir; en noches como hoy las almas de quienes murieron ahogados deambulan a orillas del mar, evocando a los suyos, prisioneros de la naturaleza que les dio la muerte–finalizó con frenética pasión. No te asustes, no es más que una ficción, de la que más viva me siento, mientras más cerca de ella estoy, entiendes –esbozo una maliciosa sonrisa. Te dije que mis gustos son anómalos, quizá tú sólo piensas en tirar… Vámonos, veo que no te gustan mis intenciones.
-Ja, ja, ¿tus intenciones? No seas loca, yo estoy tranquilo, eres tú quien se apresura. Mi rostro sólo es de sorpresa, a muy pocas se le ocurriría esta aventura… por no decir… a nadie… pero vamos nomás. Aunque asuma el riesgo, sólo espero que esta empresa no me cueste mis botines y mi billetera.
-Eso es lo de menos nene, avancemos.

Tenía mucho miedo, sí. Y no por las inofensivas almas ahogadas, sino por las almas con cuerpos vivos al acecho. Pero la atracción y el deseo eran más fuertes que el miedo. Ella propuso caminar sobre el enrocado que rompe las orillas del mar para tener una mejor perspectiva. Dicho sendero, se mostraba hostil a la sazón de cada paso que nos envolvía en un olor a mar moribundo, que conjuntamente con la basura y el estiércol nos daban la bienvenida. Dicha bienvenida materializó mi angustia al atisbar algunos drogadictos de aspecto deplorable que fumaban su pasta dentro de las ruinas de un antiguo colegio emblemático deteriorado por la inclemencia del mar. Pero para mi sorpresa, los pocos que por ahí estaban, sólo atinaban a mirarnos. No sólo parecía que conocían a Patricia, sino que le guardaban cierto recelo, hasta temor, podría decirse.

-¿Te conocen?
-Algo, ya he venido antes. 
-¿Qué sí? ¿sola?
-Quizá sí, quizá no.
-Bueno, bueno…y por qué se alejan. 
-Pues supongo que son tímidos, te tienen miedo, o quieren drogarse sin molestias.
-¿Miedo a mí? – Quería seguir preguntando pero temía acalorarla.

Mi angustia se disipó y se contagió del bendito frío que me sirvió de excusa para abrazarla mientras mi cuerpo titiritaba. “Buena estrategia”, advirtió. Luego, se dio inicio a una tertulia siniestra, relacionada a una serie de historias macabras de mar que no había escuchado antes: una sobre un ahogado de Isla Blanca que tira piedrecillas a los pescadores, y el testimonio de un pescador que se enfrentó al ánima, que mucho después de contar la historia enloqueció y se mató; otra sobre un pulpo gigante que azotó nuestros mares durante el fenómeno del niño de 1925, y que no era un pulpo como muchos creyeron sino algo peor; también me aseguró que esa historia sobre la desaparición de la embarcación chimbotana Moby Dick en mayo de 1959 estaría relacionada con la matanza enigmática de nueve alpinistas en el Paso Diatlov en los Montes Urales de Rusia ese mismo año. Según ella, todo era parte de una dialéctica universal donde diversos seres milenarios y astrales, comulgan con la tierra en determinadas fechas. Para aderezar la historia me dijo que estaríamos muy cerca de una de esas fechas y que nosotros dos podíamos formar parte de aquel acontecimiento a la señal del cielo. Llegada las tres de la madrugada, se despidió, la embarqué por Meiggs, tomó un taxi y se fue. Se negó a que conociera su casa. Así que tomé otro taxi y me fui a la mía.”

Carlos Arturo (enviado el 29/09/2015):
Sólo ha escrito esto de ella, y según he visto en los vídeos, ella nunca le revela donde vive, una situación sospechosa en demasía. Además también se constata en los vídeos que los adictos jamás se acercan. Podrían haber sido cómplices. Daré parte de esto a la policía.

Carlos Arturo (enviado el 30/09/2015):
Amigos, la policía no ha podido contactar con los drogadictos que merodeaban la zona, simplemente ya no están. En el vídeo y por la oscuridad de la noche apenas se pueden distinguir sus rostros como para dar con su paradero. Lo mejor que podemos hacer es ir vestidos como vagos, y tratar de contactar con algunos de ellos, preguntando por un porrito. ¿Qué dicen?

DJ PP (enviado el 30/09/2015):
Me apunto, ¿cuándo?

Pedro Marciano (enviado el 30/09/2015):
Yo también, ¿y a qué hora y dónde? 

Carlos Arturo (enviado el 30/09/2015):
Hoy a la media noche, en la Plaza Grau.

2. La hermandad

Publicación en el Blog de Luis Alonso (01/10/2015):
Ellos no me esperaban, yo tampoco pensaba ir. Mi enemistad con el cojudo de Carlos Arturo por una mujer es harto conocida, pero este no es el tema ahora. El cariño hacia un amigo nos ha juntado de nuevo, esta vez para resolver el extraño misterio de la delicada salud mental de Dan Dante. Carlos Arturo ha creado un foro interno en Facebook, del que forman parte los amigos más cercanos de Dan Dante-incluyéndome-, para encontrar pistas que nos ayuden a dar con el paradero de la persona que quizá fue la última que lo vio antes de entrar en shock. A la cita asistieron el tonto de Carlos Arturo, quien por su histriónica formalidad a la hora de actuar y de vestirse, me sorprendió no verlo con camisa; el autodenominado DJ PP, que aparte de DJ, trabaja con Dante en la agencia audiovisual como editor de vídeos; y unos de mis grandes amigos, el negro Pedro Marciano, que se cachuelea ofreciendo espectáculos en eventos sociales, y hasta la hace de stripper cuando no hay chamba. Todos fueron con sus prendas más añejas, yo por mi parte me puse una chompa vieja manga cero, y un pantalón deshilachado que me quedaba al cuete para no perder mi estilo “metro”. El destino fue un basural de casas inhabitadas, no sé en qué cabeza podía caber planificar una cita por aquellos alrededores, las hormonas de Dan Dante debieron estar bien alborotadas como para dejarse llevar por estos parajes; ¡bien cojudo! le podían haber quitado hasta la vida misma; pero su testosterona pudo más. En fin. El olor característico nos daba la bienvenida, y un sudor frío recorría nuestros cuerpos… bueno, al menos del mío. Nuestra llegada solemne atrajo a unos tres cocainómanos, chatos, de cabello sucio y trajes arrugados que emergieron del aquel colegio en estado pos-apocalíptico que, ya, describió Dante. Les pedimos unos porros y alguien tuvo que empezar a fumarse esa cojudez, todos debíamos jalar un poco para despistar al enemigo. 

-Esa batería, ¿‘tan recomendados?- nos preguntaron.
-Así es, dicen que acá se consigue de la buena-respondió Pedro Marciano.
-Acá todo es calidad, bro’, siempre que se pague lo justo y lo necesario.
-Claro - finalizó DJ PP, el mutismo se hizo evidente por buen tiempo.

A Carlos Arturo, el presunto líder del grupo, lo noté ensimismado, como cuando no le dan bola, así que me apresuré a decir algunas palabras.

-Que más tienen aparte de esto.
-Coca, maría muy poca.
-Sería bacán si nos fumáramos algo que nos haga ver una flaca rica por este lugar tan pendejo- me atreví a decir.
-Eh…si vienes más seguido…
-¡calla huevón! – le interrumpió uno.
-¿Qué sucede? – dije.
-Nada – respondió el que interrumpió.
-Bien, compraremos más, pero esta vez nosotros invitamos – finalicé.

Carlos Arturo me miró incómodo, pero creo que los demás lo entendieron. Debíamos sacrificarnos un poco más, y si les invitábamos de seguro nos dirían aquello que tanto querían callar. Y en efecto, el plan dio resultado, los cocainómanos empezaron a reír por cuanta estupidez se me ocurría, cayendo finalmente en mi trampa. “¿Y cuándo puedo ver a esa flaca rica que merodea de noche?” volví a soltar la pregunta…“ja, ja, ja, ja ella está muerta”…“¿muerta?”, asombrado espetó Carlos Arturo. “Sí, pero si la vez, no te acerques, te llevará…¡y te dará una noche inolvidable, ja, ja, ja!”

-¡No les hagan caso! –emergió un hombre entre los basurales.

Su rostro tan pálido como el de un cadáver, era rodeado de una barba descuidada y negra. Sus facciones caucásicas y ojeras pronunciadas le daban un tono de madurez que con su metro ochenta lo hacían imponente. Ciertamente su presencia nos puso nerviosos a todos. 

-¡no entiendo! – me hice el cojudo.
-Somos un gremio, una hermandad de drogos, si lo quieres llamar así. Y una de las reglas es no ir comentando nuestras alucinaciones con extraños, porque sólo son eso, simples alucinaciones. 
-Pero “brother”, nosotros estamos acá para eso, para volar, ja, ja, ja, ja –intervino DJ PP, evidentemente el producto alucinógeno le había calado el cerebro. 

No tuvimos otra opción que seguir fumando a la mala. El plan era seguir -al menos eso se me antojaba a mí- porque algo de información debíamos conseguir. Pese a que DJ PP era chato, Pedro Marciano era un negro atlético, y el pavo de Carlos Arturo y yo, éramos del mismo tamaño del tío barbón ojerudo, sólo que más chibolos, así, que no había tanto que temer, sino sólo jugárnosla. Y aunque el maricón de Arturo había dado señales de quererse retirar, yo le cortaba constantemente. Él no era para esto, pero tampoco iba a dejar que se vaya solo. Para ser nuestro primer intento nos habíamos esmerado demasiado. 

Con mi cerebro ya jodido, todo me pareció chiste, y me traté de ganar la confianza, burlándome de Carlos Arturo y de la novia que le había quitado. Sin embargo; el tiempo pasaba, y el tío barbón no bajaba la guardia estudiando nuestros gestos y ademanes. Finalmente, me rendí, pues comprendí que debíamos retirarnos.

Al despedirnos, el viejo barbón soltó estas palabras:

-Los mejores momentos para fumar son en luna llena. Se imaginan lo que podrían ver en una luna sangrienta. Lástima que la última ya pasó, y no se vuelva a repetir en muchos años.
-¿Y qué vieron? – Se inquietó, Carlos Arturo.
-Alucinaciones, sólo simples alucinaciones.

No podíamos ser muy evidentes porque podía ser muy peligroso. ¿Será que vieron lo que pasó ese día?, ¿sabrán algo sobre la cámara de vídeo perdida? Quizá no sepan nada, quizá lo sepan todo. No teníamos otra oportunidad que regresar otro día.

José Sebastián (enviado el 01/10/2015):
Estimados, he seguido sus publicaciones y si no he respondido antes, se debe a que no tenía mucho que aportar; sin embargo, mi “yo paranoico” me ha hecho rebuscar cierta información que al principio no tenía relación alguna, pero juntas, carajo, juro que juntas, superan los límites de la racionalidad.

El 27 de setiembre, fecha en la que Dan Dante quedó perturbado, fue la noche de la luna llena roja, la última de las cuatro que ocurrieron durante el 2014 y 2015. Algunos fanáticos, como un pastor, John Hagee, atribuyeron a la última de esas cuatro lunas el fin de los tiempos. Aunque de hecho el fin del mundo nunca ocurrió puede que en esa fecha se haya abierto algún tipo de portal o sello.

Dirán que estoy más loco que el pastor apocalíptico, pero pude tener acceso a un blog privado luego de hackearlo, mas sólo por unos instantes. Lo que leí fue revelador, es una lástima que no haya podido copiar nada, pues no imaginé que todo el contenido se bloqueara de repente. Peor aún, no recuerdo el título del blog, ya que era impronunciable. En éste se habla de un libro antiguo, un grimorio llamado “Martyrium von Muqui”, según se dice este libro fue escrito en Perú durante el virreynato por un alemán caníbal Hans Stumpp, luego de torturar a un ex Sumo Sacerdote Inca de nombre Muqui. Según el blog, uno de los pergaminos, habla de la localización de “portales astrales” en Sudamérica, dichos portales tienen la capacidad de transportar seres de otros universos en determinadas fechas especiales (por ejemplo, la de las lunas sangrientas), los cuales requieren de una serie de sortilegios. En el Perú hay varios portales, y…y bueno, uno de ellos se encuentra en Chimbote, y adivinen donde, pues en la bahía, en nuestro mar. 

3. La casa del brujo

Pedro Marciano (01/10/2015):
Gente, esto se está poniendo cada vez más pendejo. Hoy me han estado persiguiendo dos de esos “fumones” que nos vendieron la “vaina”. Los reconocí a tiempo. Eso no es todo, han tratado de agredirme, pero no contaban con que yo era más vago que ellos. Pude hacerles frente, eran ágiles pero débiles, quisieron amedrentarme con un cuchillo, y aunque tengo un pequeño corte, tampoco contaban con que sabía box. Realmente no es un pequeño corte, estoy herido de forma regular, pero creo que no lo siento por la adrenalina. Pero acá se viene lo mejor, sólo uno escapó, al otro lo tengo acá, medio moribundo. No quiere soltar una puta palabra. Sólo delira y me amenaza con que la hermandad se encargará, que el brujo me entregará. No sé si llevarlo con la policía, a un psiquiatra, o esperar a que vengan ustedes para hacerle hablar. Porque de estar las cosas así, ya no creo que regresemos otra noche. Sobre todo cuando quieren nuestras cabezas.

Publicación en el Blog de Luis Alonso (02/10/2015):
Acudimos todos al llamado de Pedro Marciano, probablemente el más atlético de nosotros. Ambos competimos por tener los mejores cuerpos, y si me gana en brazos yo tengo las mejores piernas. Esta competencia sana por sobresalir en la superficialidad física le ha llevado a explorar los campos del pugilato. Por eso empezó a practicar Kick boxing, deporte que le ha servido para salvar su pellejo, y mejor aún, capturar a uno de los drogadictos que casi lo matan. En efecto, se había configurado, un secuestro. Pero no había tiempo para pensar en eso. Si quisieron matar a Pedro Marciano, es porque quieren matarnos a todos, y debíamos saber la razón. Pedro, estaba alterado, y yo también, así que no dimos tregua a las peticiones de Carlos Arturo de dejarlo de golpear hasta que confiese una palabra. Y lo hizo. Sin embargo, sus confesiones eran estúpidas, aunque guardaban relación con las paranoias del loco de José Sebastián sobre las cuatro lunas y el libro maldito del Muqui. José Sebastián, es un periodista aficionado e independiente, que tiene una obsesión extraña por las criaturas legendarias, los sucesos paranormales y un montón de tonterías de ultratumba. En esta ocasión se había reunido con nosotros, y dijo que sus excéntricos conocimientos podrían ser de gran ayuda. En efecto, cualquier ayuda era buena. 

El adicto, no era más que un chibolo escuálido de ojos hundidos y rostro andrajoso, que luego de recibir varios golpes, balbuceó sobre nuestra intromisión en un plan, un plan más importante que cualquiera de nuestras vidas, y sobre la orden de eliminarnos por el bien del plan. 

-¿Y cuál es el plan?
-El plan, es el plan.
-Pero cuál es, imbécil.
-Que él regrese, que él regrese.
-¿Quién va a regresar?
-Nuestro amo.
-¿El tío barbón?
-No, él sólo es el jefe. Sólo sé que es el amo y viene.
-No podemos con este cojudo, está totalmente quemado. Lo único que sabemos es que el tío barbón nos manda matar –dijo Pedro Marciano-. Pero no entiendo el porqué, algo feo se cocina aquí.
-Pregúntenle donde está la tal Patricia y la cámara fotográfica –intervino José Sebastián.
-Sí, ¿dónde está, mierda? – Le cogió Pedro Marciano del cuello.
-Ella ya no está, está con el amo… y la cámara la tiene el jefe.
-¿Dónde vive el jefe?
-No recuerdo.
-¡Dónde, carajo!
-En Miramar Bajo…en un jirón detrás de la playa…por el colegio abandonado…es una casa que parece hundida porque las ventanas están a la altura de las veredas.
-Bien, ahora dejémoslo con la policía – replicó José Sebastián.
-Oe tío, pero está todo chancado, pensarán que lo hemos torturado-replico Pedro Marciano.
-Ja, ja, ¿y no es así? –disforzó un sonrisa, el loco Sebastían-. Les diremos que fue defensa propia, haz la denuncia y enséñale el corte. A parte es un drogadicto, y lo bueno, es que lo parece; míralo, sigue dopado.
-Está bien –dije-, pero una cosa más -me dirigí al secuestrado- ¿dónde está la flaca Patricia, tu cómplice?, ¿vive en esa casa, no?
-¿Cómplice? Ella fue parte del plan, según el jefe. Ella debía ser llevada. Está muerta.
-¿Muerta?
-Sí, ella es el sacri…sacrificio, ella, ella… el sacrificio.
-¿Qué sacrificio?
-Para el regreso del amo que yace eternamente.

Dicen que las palabras se deben tomar de quien vienen, pero en este caso las palabras de un miserable drogadicto nos dejaron el cacumen trastocado. Su confesión nos hacía suponer que los cocainómanos eran parte de una estúpida secta ocultista que ha sacrificado a la tal Patricia, y Dan Dante había formado parte de ella, como otra víctima. Pero la pregunta que queda en el aire es, ¿por qué ella siempre iba a ese lugar? Si es víctima, acaso conocía bien a sus victimarios. Tanto ella como los drogadictos creían en la luna sangrienta y en los efectos macabros de ésta. 

Esa tarde después de entregar al drogadicto a la policía especulamos muchas conclusiones. Lamentablemente, cada conclusión nos confundía más que la anterior. Si pudiésemos contar con la cámara, probablemente nos acercaríamos más a la verdad.

Publicación en el Blog de Luis Alonso (04/10/2015):
Hoy domingo decidimos ir a buscar la supuesta casa en la que vivía el tío barbón. No queríamos hacerlo, pero la policía nunca la encontró debido a que el drogadicto les dio otra versión descabellada, sin muchas referencias.

Llegamos al colegio abandonado -que ha soportado antaño la inclemencia de las inundaciones por estar frente al mar- desde donde empezamos la búsqueda de la susodicha casa hundida. Lo que encontramos nos llenó de frustración: varías casas estaban hundidas, y esto debido a la humedad del suelo que hacía que las viviendas sufran esta anomalía con el pasar del tiempo. Lo peor de esta tontería es que no podíamos irrumpir en todas las casas por la simple confesión de un cojudo adicto que ya no teníamos a disposición para volverlo a golpear. Era una tarea complicada; sin embargo, conocíamos al tío barbón, y en algún momento debía asomarse por algún rincón de esa salitrosa zona. Hicimos guardia hasta tarde, merodeando las casas como novatos delincuentes. Pero nada. Así que optamos por dividirnos en dos grupos: uno conformado por Carlos Arturo, DJ PP y el loco Sebastián; y el otro por Pedro Marciano y yo, los más fuertes.

La tarde oscurecía y no obtuvimos un puto indicio, salvo las miradas recelosas de los vecinos. Lo mejor era irnos, la noche se podía poner más difícil si nos encontraban esos zombis drogados. Así que ni corto ni perezoso tomé mi celular para llamar al grupo de Carlos Arturo; sin embargo, ni bien cogí el celular, éste sonó en mi mano. Era DJ PP, había encontrado la casa.

“DJ PP es un chato pendejo”, pensé en aquel instante, y lo era porque sólo tenía una sospecha basada una canción antigua, que la había escuchado antes mesclada con música electrónica.

-¡Esa música escuchan! Esa le gustaba a Patricia, me la pidió en una sesión de música electrónica. Sólo que ahora la escuchamos en su estado puro, sin mesclar. Es una variante del jazz, no recuerdo, pero esa es.
-¿Y no puede ser sólo una cojuda coincidencia? –cuestioné.
-Todo puede ser, pero no hay tiempo para razonamientos, debemos actuar rápido –increpó inusualmente, Carlos Arturo.
-Toquemos entonces. Nada perdemos.

En efecto, era una casa hundida y la peor de todas. Una construcción antigua y en obra negra que a su dueño nunca se le dio por rellenar las paredes con cemento; sólo el salitre había cumplido su trabajo corrosivo manteniéndola deplorable, incluso la escalera improvisada de cemento, que nos guiaba hacia abajo para tocar la puerta hundida, estaba resquebrajada. No se escapaban las ventanas tapiadas con madera apolillada adornadas con viejas telarañas. Debo revelar que ante aquel miserable panorama con cada peldaño que descendía mis nervios se atizaban. Pese a que no confiaba en la teoría de la coincidencia musical, confieso que no quería que nadie nos abriera, pues ya se me había empezado a torcer el estómago. 

Tocamos, y la puerta se abrió sin demoras; y adivinen qué, era el tío barbón.

Cuando nos vio, quiso cerrar la puerta, y por un impulso irresistible, empujamos todos de golpe y atravesamos el umbral con violencia. DJ PP cerró la puerta; y Pedro Marciano y yo no abalanzamos sobre el tío barbón; ergo, no contábamos con su hercúlea respuesta. Un puñete certero casi me desmaya. Así que todos nos fuimos contra él. Nos arrojó una mesa con una fuerza sobrehumana para luego perderse entre la oscuridad de la casa. En ese momento encendimos las linternas de nuestros celulares, y el ambiente que nos rodeaba nos sobrecogió en sobremanera. El lugar tenía pinta de ser la morada de un brujo milenario. Las paredes estaban repletas de figuras geométricas, dentro de las cuales había seres extraños de gran diversidad. Ya no sólo estaba nervioso, estaba aterrado, aunque más debía preocuparme de ese brujo barbón que andaba libre por su casa. Avanzamos, sigilosamente. Se escuchó un disparo. Ni bien lo escuché, corrí hacia donde sonó el disparo, fue un impulso virulento que me podía costar la vida, pero estaba picón por el puñete en la cara y tenía una sartén en la mano con la que me creía el rey del mundo. Cuando lo vi, me apuntó a la cabeza y atinó sobre el traste de cocina con el que me protegí a duras penas; presa del pánico, golpeé con la sartén la mano que portaba la pistola con tal violencia, que ésta cayó al piso. El brujo barbón se abalanzó sobre mí y me propinó cuantos golpes pudo, y pese a que le acertaba sartenazos éste incólume resistía. Pedro Marciano y los demás llegaron a tiempo, pero el tío barbón me levantó en peso y me arrojó sobre ellos. De inmediato cogió una verga de toro para ultimarnos en el piso, pero un disparo en el hombro lo tumbó. Carlos Arturo, nervioso, y sin bajar el arma vociferó: “¡levántense carajo, amárrenlo con esa extensión de luz!” El brujo había quedado reducido.

-Te salvé huevón de mierda –me reprochó iracundo.

Me había salvado, quise agradecerle, pero no había tiempo para mariconadas, debíamos recomponernos y cuestionar al desdichado. Mientras lo atábamos, una mirada de agradecimiento arrojé sobre Carlos Arturo que entendió claramente con una sonrisa de victoria. En efecto, todos habíamos triunfado, porque teníamos al líder de la secta que aún no entendíamos. Sin embargo, lo que vino después nos perturbó más de lo que ya estábamos. Nos confesó a base de torturas, -sistema preferido de Pedro Marciano-, que su amo, una criatura demoniaca y ancestral, iba a regresar, y que él, sólo cumplía su función como guardián de ese suceso. Lo más parecido a un sacerdote pagano, que ha preservado sacrificios desde tiempos inmemoriales. Según él, Patricia, era su sobrina, hija de su hermana fallecida por razones desconocidas. Provenían de una sórdida familia, su abuelo era un alemán nazi que escapó de la segunda guerra mundial, y que le fue encomendada esa zona para cuidarla para el amo. Confesó que Patricia había sido su víctima, una víctima a la que cuidó desde que su madre muriera, contándole historias macabras desde niña para que le gusten las cuestiones paranormales, pero nunca le confesó que iba a ser objeto de un sacrificio, es más, nunca le dijo nada, sobre la existencia de un amo. Según el brujo, su sobrina, siempre lo tomó por excéntrico o loco, y él dejaba que ella creyera eso para poder ofrecerla en sacrificio sin que ella lo sospeche. 

Luego de su versión, estábamos totalmente seguros que era un pobre hombre desquiciado, y peor aún, peligroso, al que debíamos llevar a la policía para que cumpla su condena. No nos quiso decir donde estaba la cámara, pero Pedro Marciano con su peculiar estilo le hizo confesar. Llamamos a la policía. Mientras esperábamos, todos estábamos satisfechos de haber resuelto el misterio, pero a José Sebastián se le ocurrió malograrnos el momento de gloria preguntando por ese maldito libro: “Martyrium von Muqui”. Sólo de oírlo, el brujo empalideció su rostro enloquecido. Alterado vociferó que nadie sabía de él, más que los guardianes que como él están dispersos por el mundo esperando la llegada del amo, que su abuelo en efecto había leído el libro, y copiado cuanto pudo, porque sabía que el libro era presa de una maldición: los poseedores siempre morían asesinados. Nos amenazó diciendo que nuestras vidas ya no serían nuestras si conservábamos el libro en nuestro poder. En medio de su histeria paranoica la policía llegó y se lo llevó a rastras, lanzando improperios.

También se llevaron la pequeña cámara como evidencia. No contamos nada de las locas confesiones a las autoridades, dejamos que hicieran su trabajo. Tenía la esperanza de que la filmación esclarezca los hechos y descarte todas esas cojudeces de ultratumba.

4. Mil ojos

Carlos Arturo (enviado el 06 de octubre):
Amigos, la policía me acaba que informar que el “tío barbón”, de nombre Klaus Wolff confesó haber asesinado a su sobrina, cuyo verdadero nombre era Emma Álvarez Wolff. A mi primo Dan Dante, a través de su sobrina, le suministraron un tipo de droga clasificada que le ha comprometido la imaginación. Él se dedica a eso, a comercializar droga poco común. Allanaron su casa, y encontraron toda clase de drogas clasificadas. Por eso mi primo cree que una cosa se llevó a Patricia o Emma. El problema es que no encontraron el cuerpo de Patricia, y eso me escarapela la piel, tan sólo de imaginar que pueda ser cierto lo que ya saben. Quizá sólo es cuestión de tiempo para encontrar el cuerpo. Me han entregado la videocámara, porque el caso ya se resolvió, el culpable confesó, aunque falta el cuerpo. Los policías me advirtieron que no había gran evidencia en la filmación, más que un acalorado romance entre mi primo y Emma. En efecto, luego de revisar el material, al final no se escuchan más que voces y gritos, no se puede ver nada. Es una pena.

DJ PP (enviado el 06 de octubre):
Trae la filmación, quizá pueda resolver la resolución.

Publicación en el Blog de Luis Alonso (06/10/2015):
Nos reunimos todos en la casa de DJ PP para ver la filmación. Estábamos ansiosos. Queríamos asegurarnos que todo no era más que una farsa, que los demonios ancestrales no existían, que todo era pura fantasía producto de una paja mental de esos drogadictos. DJ PP, abrió una serie de programas de vídeo, utilizó unos filtros, invirtió colores, y logramos obtener con paupérrima nitidez…algo. Lo que siguió, lo dejo a criterio de Uds. Sólo me limitaré a describir lo visto.

-Filma ahí, filma ahí. Lo vez, lo vez, es un alma -dijo Emma a Dante, señalando al mar, pero no se veía nada. 

Se ve que ella le susurra algo al oído, no se escucha. La cámara cae al piso, y dejaron ver sus siluetas, aún con ropa, desprendiéndose de ellas. Ya no se escucha nada con la cámara en el piso, al parecer algo bloqueó el micrófono. Luego se observa que ambos se levantan asustados, señalan al cielo e intentan huir, ella se tropieza o parece que fuese arrastrada, no se nota, porque Dan Dante desvió la cámara para correr, visualizándose sólo el piso; mientras que a ella se le escucha gritar desmesuradamente funglun, funglun, -no estoy seguro- hasta apagarse su voz; finalmente se ve que Dan Dante tropieza, cae y el visor de la cámara apunta a una mujer que desaparece envuelta por cientos de puntos blancos aglomerados y la oscuridad de la noche. DJ PP, dice que se esos puntos blancos se llaman “orbs”, anomalías visuales que aparecen en las fotografías y filmaciones por la suciedad del lente o el sensor de la cámara. Pero esos “orbs” tenían un comportamiento extraño, ya que desaparecieron de forma instantánea luego del desvanecimiento de Emma. Antes de finalizar el vídeo, alguien coge la cámara, era Klaus, el brujo barbón, y la apaga.

Carlos Arturo (enviado el 08/10/2015):
Amigos, mi primo ya se está recuperando, o eso parece. Y ha hecho algo que no me esperaba, escribir su último encuentro con “Patricia”. Aquí les envío.

Memoria: La última cita (08/10/2015)
Aquella noche, fue la cuarta y última de luna escarlata. Noche maldita, según Patricia, 
donde las almas de los ahogados danzarían sobre el mar añorando sus cimientos. A mí poco me importaba tanta tontería, sólo deseaba, aunque sea breve, un coqueto beso. Por eso no di tregua al tiempo para deslizar mis brazos bajo su cabellera; ella replicó con una sonrisa pícara y un susurro inquietante: “¿Y estás preparado?”; “para todo, menos para la muerte”, respondí; “toma este caramelo, con él los besos saben mejor”. Ante el inminente primer beso, saboreé la golosina frente a sus labios; ella miró los míos con esos grandes ojos infinitos y cedió; ese primer contacto fue un colosal desprendimiento de luces rojas bajo el sombrío escenario de un mar pestilente. Fatídicamente, el momento se interrumpió al percibir algo extrañamente esperado. “¡Mira, prende la cámara!”, gritó y obedecí, “¡filma, filma ahí; lo vez, lo vez, es un alma!”. En ese momento, mi fascinación por Patricia se embadurnó de espanto. Sus intenciones ya no giraban alrededor de un mero ejercicio de terror psicológico, sino de una especulación que resultó ser estúpidamente real…tan real como aquel diabólico movimiento sobre el mar en la oscuridad de la noche, entre los olores ícticos y olas endiabladas, y no era el viento, no…no lo era…era una espesura negra, que emitía un gemido escalofriante, realmente escalofriante. Y pese a todo, ella tomó la resolución de besarme con una pasión inusual y desmedida, no sé qué pasaba por su cabeza, y tampoco entendía lo que pasaba por la mía, solo comprendía el miedo que azoraba mis sentidos, sí…mucho miedo. “Los besos son mejores con miedo y sabor a caramelo. Hoy es noche de luna llena sangrienta, noche de aquelarre, noche de metempsicosis.” Si alguien tuvo una fantasía parecida, créanme que jamás fue la mía; sin embargo, sentía un cosquilleo en el vientre y una inusitada erección; probablemente, como resultado de aquella golosina, que parecía contener sustancias afrodisiacas.

No recuerdo si llegamos a consumar nuestros actos. De lo que sí estoy seguro es del horror que sentí. “Ahí viene, mira, ya se acerca”, con una sonrisa enloquecida me advirtió. Sólo puedo decir, que desde aquel instante, ya no estoy seguro de nada... de nada. Y de pensarlo sólo me dan ganas de llorar. Esa espesura negra emitía unos sonidos de otro mundo, similares a una combinación de efectos electrónicos de ultratumba. Decía algo, sí…Pero no sé qué, no recuerdo, no sé Dios mío…Fargun fuuun glun…algo así, algo así. Lo peor fue después, cuando aquella sombra se posó frente a nosotros, y mostró en un santiamén más de mil lunares blancos sobre su silueta. “Noooooo, esa no es, esa no es, vámonos Dante, esa no es un alma, mierda es real, es un dem…”. Cogí la cámara y eché a correr, irremisiblemente turbado imaginé que ella corría detrás de mí, pero no fue así, y sólo me di cuenta cuando después de correr tanto, tropecé. Caído en el ominoso suelo, y bajo la sombra de aquella endemoniada luna, pude verlo desgraciadamente todo…todo hasta quedar inconsciente. Desde aquella noche, mis sueños repiten esa última escena de pesadilla: Una espesura negra expandiéndose sobre el enrocado, engulléndose el níveo cuerpo de Patricia, mientras abría y cerraba mil aterradores y asquerosos ojos sobre la superficie de una piel gelatinosa.

FIN

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