ESCENA 1:
Aparece el burgomaestre de Nuevo Chimbote, muy jacarandoso él, ofreciéndole a una decena de bohemios chiclayanos de cabaret, faltos de pudor, ventilarse en las playas de Caleta Colorada como el Dios o el diablo los haya traído al mundo por una suma de cien solcitos per cápita. Ellos aceptan felices y empiezan las raras jaranas nudistas de los guardianes de la bahía.
ESCENA 2:
Valentín Fernández, frente a las cámaras de esa Frecuencia que se dice Latina, promociona estrepitosamente la playa, de bañistas desnudos, aludiendo que no tiene nada que envidiarle a las del Caribe y cuanta playa hermosa pudiera haber en el camino.

