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domingo, 1 de marzo de 2015

El Pulpo Gigante de Vesique

Sobre el Pulpo Gigante de nuestra playa poco se ha comentado, siempre hemos sido reservados y se ha mantenido la leyenda asolapada durante años. Sino quién iba a querer visitar o bañarse en una playa donde habita un pulpo de colosales dimensiones. La verdad que yo nunca lo he visto, pero mi padre, que en paz descanse, sí.

martes, 21 de enero de 2014

Leyendas de Chimbote: Enterrados bajo el puente


Por: Juan Antonio Alvarez Gavidia
Una vieja leyenda perdida
de la época del ferrocarril a vapor

Viaducto de Chancay  tomada antes de la guerra de 1879, año en que fue destruido, tomada por Alexander Gardner

"No estoy segura, hijito. Pero uno de mis familiares desapareció durante la época en que los gringos llegaron para construir los puentes y rieles del ferrocarril. Su nombre era Ángel López, él vivía en el Centro Poblado de Porvenir (Santa Rosa - Pallasca), y muchos dicen que desapareció porque fue sacrificado por los extranjeros para ser enterrado vivo debajo de las construcciones.” Mi bisabuela Micaela López de Gavidia a pesar de sus 93 años, recuerda con esfuerzo aquellas misteriosas desapariciones que rondaron en su infancia.  Su relato envolvía la probabilidad del nombre de una víctima de aquella masacre humana, cuyo propósito era enterrar personas vivas y de pie en los muros de los puentes ferroviarios para que estos resistieran la inclemencia del tiempo, y el peso de las locomotoras y vagones.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Leyendas de Chimbote: Tarrata y Pichuzo

Un texto de Dan Ruíz Castillo
Los violadores del pantano
No hay registros documentales. Y los que tienen menos de 40 años ni se los imaginan. Sin embargo, los ancianos, a quienes muchas veces no prestamos atención, saben de ellos. Estas son dos historias construidas con pequeñas gotas de sangre: ‘Pichuzo’ y ‘Tarrata’, los monstruos del pantano.

Representación Tarrata y Pichuzo en acción. Ilustración: Juan Antonio Alvarez Gavidia

Las personas que vivieron entre los años 1960 y 1970 recuerdan ese tiempo como una época de inocencia pero al mismo tiempo como el brote del crimen. Los niños y algunos jovencitos (varones y mujeres) se bañaban juntos, tal y como vinieron al mundo, en el cauce del río Lacramarca, en el pantano que asomaba en los límites del sur de la ciudad o en el mar que recorría la costa. Por entonces podías tener al frente a tu mejor amiga o amigo completamente desnudos sin que el morbo aflorara en la mirada. Quien se desnudaba no tenía vergüenza ni temor, porque sabía que no sería agredido. Así se vivía antes. Muchos piensan que era el paraíso. Sin embargo, de repente todo cambió. De entre las eneas y charcos del pantano comenzaron a aparecer dos hombres extraños, difíciles de interpretar, violentos, que usaban filudos cuchillos para someter a sus víctimas. La gente empezó a decirles: los ‘monstruos del pantano’. A partir de entonces el miedo se instaló en la mente de los chimbotanos.

martes, 14 de agosto de 2012

Leyendas de Chimbote: La desaparición de la Moby Dick



Un misterio sin resolver

El pasado 04 de junio se cumplió 53 años de la desaparición de la lancha Moby Dick con sus trece tripulantes.



 Un texto de Marco Antonio Silva Mantilla

Cuando recibió la noticia se quedó petrificado, inundado por las dudas, el desconcierto y el miedo. Por un momento imaginó que se trataba de una broma, la más cruel y despiadada de todas las bromas que había recibido en su vida. “La Moby Dick ha desaparecido misteriosamente en el mar con toda su tripulación sin dejar rastro alguno”, le dijeron. La sentencia retumbaba en sus oídos. ¿Acaso era posible? De ser verdad aquello, la suerte que había tenido de no abordar la embarcación esa fría noche de mayo, a pocas semanas de celebrarse San Pedrito.

domingo, 17 de octubre de 2010

MITOS DE CHIMBOTE: ACUCCE PESKAC

La leyenda del primer pescador Chimbotano


Los antiguos indígenas cuentan que el primer navegante en Chimbote, el primer pescador para ser más específicos, se llamó Acucce Peskac. Este hombre apareció por los pedregales del sur. Le acompañaba Shumaq Qoillur, la hermosa hija más querida de un noble consanguíneo del Inca. Ella estaba destinada a ser Achirana, y Acucce Peskac se la había robado. Antes de él nadie se había atrevido a vivir en esta bahía. La gente temía mucho al mar, y estaba muy acostumbrada a una vida de cultivo.

domingo, 7 de febrero de 2010

Leyendas de Chimbote: El Fantasma de la Capa Negra

Era el año 1944 en Chimbote: Las pocas viviendas, las inhóspitas tierras  y la quietud plena reinaban sobre el solitario puerto. La joven ciudad industrial tenía poco que contar sobre ella misma, la historia empezaba a nacer y se gestaba copada de anécdotas fantasmales difundidas en el coloquio popular. Ya terminaba octubre y ya empezaba el nacer primaveral, justo al término de una madrugada de resaca dominical. El olor a cigarros y alcohol acompañaba a una pareja de hermanos mientras seguían la trayectoria de la vía férrea cuando observaron a lo lejos una figura tétrica y antropomorfa, tras un ligero esfuerzo pudieron distinguir con el corazón asustado a un indistinguible hombre de capa negra, quien ofrecía un extraño ritual quien sabe a quién,  en el Cerro de la Cruz Dos de Mayo (hoy reservorio de Agua Potable).

martes, 19 de enero de 2010

Leyendas de Chimbote: Las Gamusinas

(Latas y arena por anónimo)

En los alrededores de los años 1930 la juventud juguetona del Chimbote de aquel tiempo creó la figura de las inexistentes Gamusinas (significa animal imaginario según fuentes remotas). Los jóvenes y adolescentes solían organizar caminatas y paseos por los montes, a la altura de la actual José Balta, quienes para amenizar y aumentar la popularidad de la aventura inventaron la famosa “Caza de Gamusinas”, incitando y engañando a otros muchachos desconocedores de la trampa.
Todos llevaban un saco y algunas latas vacías para hacerlas sonar, sonido que supuestamente servía para atraer a las Gamusinas. Mientras el engañado iba en busca de una Gamusina, los demás se esparcían por los alrededores del monte haciendo sonar las latas hasta dejar al inocente completamente solo. Sólo después de muchas horas el incauto se daba cuenta que estaba abandonado, sin rastro de Gamusina y con una broma pesada encima.

"El tiempo proseguía su inexorable marcha, el sol perdíase por el horizonte y la oscuridad empezaba a rondar con su tenue manto; éste, perdido, sólo y sin gamusina alguna, recién comprendía la pesada broma que le habían ocasionado sus nuevos amigos." (Cita de Víctor Unyén Velezmoro en "El Despertar de un Coloso", segunda edición)