Un 29 de junio San Pedro tuvo que yacer ahí, crucificado de cabeza sobre el Monte Janículo, desangrándose por la locura de Nerón, lacerándose las nalgas, para que dos milenios después unos hijos de la huachafada hagan algo que se asemeja más a una juerga de bárbaros paganos que a una peregrinación religiosa, y que hoy en día llaman la Fiesta de San Pedrito.
En memoria de Oscar Ugarteche
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Un breve homenaje a Oscar Ugarteche
Este año caminé una vez más en la marcha del orgullo de Lima y lo hice con
la firme convicción de que es necesario vi...
Hace 3 semanas.

