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jueves, 17 de diciembre de 2009

EL HOMBRE DEL ESPEJO

Los últimos días el hombre del espejo ha roto su silencio  los encuentros con el hombre del espejo se han repedías me he colocado cara a cara con  el hombre del espejo innumerables veces. Él mantiene aún su rostro desencajado y la piel transparentada por la falta de sol. Alguna mañana nos ganó el deseo de vernos y aparecimos cada uno con legaña en los ojos y el cabello alborotado. Esa fue la primera vez que lo vi esbozar una tenue sonrisa. También he sabido de sus lágrimas; y yo que lo creía un tipo reseco e inconmomible.
- Nunca imaginé verlo llorar... 
No estoy llorando. Es sólo Mi tiempo aquí se ha excedido. Al principio lo tomé como un reposo para aliviar el alma, para


 La mayoría de las veces ha sido él quien me ha pedido conversar.  Su grito desesperado se ha dejado oír  convertido en un par de cotorros parlanchines.

hemos mantenido prolongadas charlas. A veces, muy temprano, por la mañana, aún la legaña en los ojos y el pelo alborotado hemos compartido un té.

 prolongadas charlas. las charlas Durante varios dóas semanas he mantenido largas pláticas el hombre del espejo y No sé porque razón siento en el alma el sabor de una despedida que no imagino cual podrá ser.


Los sueños envejecen. Algunos pasan de moda o pertenecen a otro tiempo.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

EL HOMBRE DEL ESPEJO (SEGUNDO ENCUENTRO)

No resisto las ganas de  verle de nuevo a la cara. Necesito hablarle. Escuchar su voz de ultratumba respondiendo con firmeza a mis preguntas. Es de madrugada y aunque traigo el peso de varias malanoches encima de los ojos, le doy la contra a la fatiga y salgo en busca del hombre al que esta mañana  - después de muchos meses -  conseguí robarle por primera vez unas cuantas palabras. El espejo es el mismo, aunque luce algo opaco por la transpiración del ambiente que se vuelve cada dìa màs sofocante ante la presencia del verano. Doy un par de pasos hacia el frente y lo veo asomarse somnoliento a darme al encuentro, como si hubiese estado esperando de antemano mi presencia. "Sabía que no aguantarías hasta la mañana para hablar de nuevo". Cómo lo sabe. Por qué me mira así ahora. "!Vamos, empezaràs con tus preguntas o prefieres que yo te las haga!", vuelve a decir. Al oírle hablar en ese tono tan resuelto dudo de que sea el mismo hombre con el que hablé horas antes, pero las cicatrices de su rostro no mienten. !Es él!. Destrozo la duda con un suspiro de alivio y empiezo a marcar el rumbo de nuestra conversación...

martes, 15 de diciembre de 2009

EL HOMBRE DEL ESPEJO

Hace varios días que lo observo por las mañanas. Me quedo mirándolo fíjamente a ver si nota mi presencia; pero nada parece distraerlo de aquél ensimismamiento que escarapela a quien lo ve. Aquél hombre no respira, pero siente como cualquiera; tiene el semblante apuñalado y la piel transparentada por un  halo de luz que lo parte en dos... Trato de acercarme  y lo noto fastidiarse; algo perturbado me dice: "no rompas el encanto de mi soledad".  Le pido disculpas y me atrevo a ir más allá lanzándole la primera pregunta....
- Me llama mucho la atención verlo aquí todas las mañanas al interior del espejo, con una fidelidad incansable...
La fidelidad es algo divino.  No conozco un ser humano racional que pueda jactarse de ser fiel.
- ¿Es usted humano?
No. Yo sólo existo en este instante. En este espacio rectangular donde puedo ser todo lo que en la realidad jamás alcanzaría...
- Pero por su aspecto cualquiera diría que no es feliz allí dentro...
La felicidad es una burda mentira. Sólo hay momentos buenos y malos. Cada uno digiere su vida según sea la salud de su alma. A un alma enferma le apestan hasta las rosas con fragancia más exquisita...Un alma pura goza con la lluvia, disfruta de todos los colores del día...
- Yo veo en su expresión una ligazón muy fuerte con la muerte. Una especie de pacto con ella...
La muerte siempre está buscándonos. Nos persigue desde que nacemos. A veces nos atrapa pronto. En ocasiones somos nosotros los que le entregamos la vida. Cuando eso ocurre ella se desgracia a carcajadas. El pacto no existe. Pero en tono bajito te confieso que hace meses ando huyendo, dejándole pistas falsas a la muerte para que no me encuentre...
- ¿Cree en el amor?
Hoy no tengo ganas de referirme al tema; pero mañana puedes buscarme que aquí estaré, prometo continuar la charla... El mundo real me llama y debo estar presente; pero antes necesito lavar mi rostro, esconder las cicatrices y perfumar mi aliento.

Coincidentemente el hombre sigue la misma ruta por donde avanzan mis pasos, camina a mi costado, rozándome el hombro, impregnándome la piel con su fragancia necrófita...