
Estimados Tucuy Ricuy y Tira Piedras:
Las licencias poéticas permitirían mandar a la mierda a alguien y decirle luego que se le quiere y se le respeta. Claro, siempre quedaría la duda; y quizás eso mismo sea la poesía y, en gran medida, la literatura: una duda, un juego de insinuación; si decimos las cosas con la sólida claridad con que se nos presentan, corremos el riesgo de transformar un texto artístico en uno informativo, ergo, con pronta fecha de caducidad. Si todas las cosas fueran claras en este mundo, no cabría lugar a ningún tipo de manifestación artística. Si buscamos una razón para un texto literario, deberíamos empezar a buscar una razón a escribir, actividad generalmente suicida, pero vital, para quienes lo hacen con verdadera vocación. Si vamos a medir los textos con la vara de la funcionalidad o la instrumentalidad, estaremos viendo a la literatura o la poesía como un medio, y no como un fin en sí mismas, que es como yo las veo. El arte no sirve para nada, sólo para endemoniar más a los artistas. El proceso de creación tiene múltiples fuentes, orígenes o explicaciones, pero no tiene una razón que la justifique, cosa distinta es la interpretación que cada persona pueda darle. El arte no tiene un sentido como no tiene sentido el canto de un pájaro o el crepúsculo arrebolado (y no lo digo yo, sino Borges), sin embargo producen efectos singulares, como en mi caso, por ejemplo, me hacen la vida…digamos que más llevadera. La utilidad que le puedan dar los inescrupulosos traficantes del arte, es otra cosa, repudiable por cierto.
Las licencias poéticas permitirían mandar a la mierda a alguien y decirle luego que se le quiere y se le respeta. Claro, siempre quedaría la duda; y quizás eso mismo sea la poesía y, en gran medida, la literatura: una duda, un juego de insinuación; si decimos las cosas con la sólida claridad con que se nos presentan, corremos el riesgo de transformar un texto artístico en uno informativo, ergo, con pronta fecha de caducidad. Si todas las cosas fueran claras en este mundo, no cabría lugar a ningún tipo de manifestación artística. Si buscamos una razón para un texto literario, deberíamos empezar a buscar una razón a escribir, actividad generalmente suicida, pero vital, para quienes lo hacen con verdadera vocación. Si vamos a medir los textos con la vara de la funcionalidad o la instrumentalidad, estaremos viendo a la literatura o la poesía como un medio, y no como un fin en sí mismas, que es como yo las veo. El arte no sirve para nada, sólo para endemoniar más a los artistas. El proceso de creación tiene múltiples fuentes, orígenes o explicaciones, pero no tiene una razón que la justifique, cosa distinta es la interpretación que cada persona pueda darle. El arte no tiene un sentido como no tiene sentido el canto de un pájaro o el crepúsculo arrebolado (y no lo digo yo, sino Borges), sin embargo producen efectos singulares, como en mi caso, por ejemplo, me hacen la vida…digamos que más llevadera. La utilidad que le puedan dar los inescrupulosos traficantes del arte, es otra cosa, repudiable por cierto.