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miércoles, 23 de diciembre de 2009

El dije maldito

ADVERTENCIA:
Este relato contiene narraciones sin sentido y sin la más mínima intención de enseñar algo. En otras palabras es basura...si quieren leerlo allá Uds. queridos lectores...luego no se molesten...

Fotografía: Diana Gavidia de la Cruz

En un lugar de Chimbote, cuyo nombre no quiero recordar, atendía en la barra de un karaoke bar una acostumbrada joven atractiva, delgada, trigueña, cabellos castaños al pomo y ojitos bonitos. Su nombre era Camila y se cuenta que tenía diecinueve años de edad, estudiaba educación en alguna universidad y tenía enamorado a quién mucho le podía dar.
Se dice que las cosas empezaron el 23 de diciembre del 2009, justo a vísperas de navidad y horas antes de su penoso cumpleaños, cuando un tal Luis Alonso, joven agraciado y algo atolondrado le fue a visitar donde ella trabajaba. Luis Alonso fue con un amigo.

-José José, vamos a ver a Camila, ella trabaja en un karaoke, por acá nada más.
-Pero estoy cansado, pucha qué espeso eres, recién acabo de trabajar y mañana tengo examen.
-Vamos oe. Hoy por ti, mañana por mí. Vamos, hazme la taba.
Después de tanto rogarle a su queridísimo amigo, José José al fin accedió
-José José, esa flaca está buena y acaba de terminar con su enamorado, eso parece según he revisado su facebook y su hi5. Así que puede ser con ella. Pucha, antes me decía a cada rato para ir a visitarla o salir, pero nunca iba porque tenía su enamorado, y a mí no me gusta ser el que hace cachudo a los demás. Eso no va conmigo. Pero ahora sí se puede pues.
-Anda huevón, si a mí me contaron que hiciste algo con la flaca de un tal Carlos Arturo en tu congreso a Tingo María. Pucha, ese pata es buena gente on, tú eres un pendejo.
Mientras así conversaban, así llegaron al susodicho karaoke bar. Desde las afueras del local vieron a una dulce joven en la barra algo cansada y pensativa. Luis Alonso pensó: “está sola, es hora de atacar.”
-¡Luis Alonso! ¡Y ese milagro! Al fin te animaste a venir a visitarme-con gran júbilo Camila le saludó.
-Hola Camila-sonriendo le da un muy cariñoso saludo. ¿Cómo te ha tratado la vida? Por lo visto te mantiene guapa como siempre.
Le presentó a su amigo José José, pidieron una jarra de cerveza para justificar su visita y se prolongaron en una y mil conversaciones gustosas y coquetonas. Se jugaban entre risas y disparates hasta que Camila le quiso a Luis Alonso hacer cantar una canción para ella.
-Perfecto, ya bacán. Te cantaré esta de Miguel Bosé: El Amante Bandido.
-Eres un loco, ¿cómo que amante bandido?-ruborizada respondió la buena de Camila.
Y así lo hizo, cogió el micrófono y sin vuelta que darle cantó…
Yo seré el viento que va
navegaré por tu oscuridad
tu rocío
beso frío
que me quemará…
…Seré tu amante bandido, bandido
corazón, corazón malherido…
…Seré tu héroe de amor…
Aunque más voz tenía de satánico que de talentoso, los tragos y la alegría hicieron de ese canto una hermosa demostración. Pronto la felicidad y la algarabía de los jóvenes se terminarían con la llegada de un misterioso regalo: Era una caja pequeña según se cuenta, con un papel de regalo color negro entero, y una cinta roja que lo envolvía por los centros. Los sencillos detalles de la presentación llamaron la atención de los tres jóvenes y de otras jovencitas que de meseras trabajaban. El regalo sólo tenía una tarjeta negra escrita con tinta roja la cual decía:
Para Camila:
Yo seré el viento que va
navegaré por tu oscuridad…
Luis Alonso quedó conturbado y medio atontado…era la primera parte de la canción que acababa de cantar. Sea pura coincidencia o sea el destino, Luis Alonso sin darle muchas vueltas al asunto dijo:
-Ese regalo ha de ser mío. No lo vez. De mí, pa’ ti.
-Cállate mentiroso, este regalo no ha de ser tuyo, como dices. Me llegó este regalo porque hoy es mi cumpleaños, ya pasaron las doce de la noche. Hoy cumplo veinte años.
-Ve, no jodas…que sí. Pucha amiga, feliz cumpleaños. No tenía ni la más remota idea. Ven para darte tu abrazo.
Mientras se dieron un gran abrazo, el cuerpo de ambos se escarapelaba, y ni uno de los dos supo discernir si tal escarapelamiento fue por las hormonas que se les encendió en el abrazo o por la idea que pasó como un rayo sobre sus cabezas sobre la procedencia de tan misterioso regalo. Sea como sea, después que José José le dio también su correspondiente abrazo de cumpleaños todos muy chismosos se fueron a ver lo que contenía el regalo.
-Sin misterio, sin misterio…-decía José José mientras se abría el regalo aludiendo a la canción del español.
Después de sacar el envoltorio se dieron con una caja negra también, la cual tenía ribetes dorados. Todos se imaginaron que se trataba de un par de aretes, un collar o cualquier otra alhaja. Pero, oh sorpresa, era un dije, un hermoso dije, pero un dije con un diseño muy particular y diferente de cuantos dijes se hayan visto antes. Era de oro de 24 kilates, tenía toda la forma de una chacana plana, gabonizado en alto relieve y muchos brillantes que ingeniosamente habían sido colocados para darle más vida a la joya.
Es natural del oro refulgir, pero este refulgía en demasía y llamaba la atención de cuantos ahí estaban. Demasiado brillante, demasiado hermoso.
-Me he quedado estúpido, es un regalo hermoso, una vez escuché a un amigo llamado Carlos Arturo decir que en esa forma se encierran todos los misterios de la cosmovisión de los incas…bueno, no me acuerdo más, pero de la manera como me lo contó…es muy bueno contando cosas, pero por lo poco que recuerdo, recuerdo eso que les he dicho.
-Oye a cada rato mencionas a ese tal Carlos Arturo ¿Tu marido, no?-reclamaba Luis Alonso y los tres rieron.
Camila guardó el regalo en los alrededores de su teta para mayo seguridad, y José José empezó a despedirse pues para él ya era muy tarde y tenía que rendir un examen dentro de unas horas en el instituto donde él estudiaba. Quedaron solos, ambos conversaron un poco más y Camila hizo una excusa en pro a su cumpleaños para salir temprano.
Cuenta la dueña del local que salieron a las tres y media de la madrugada y que por saber que era tan buena trabajadora le regaló cien soles para disfrutar de su cumpleaños que más tarde nunca disfrutaría.
-Hoy saldré al Boulevard Sur, me tengo que perder hoy día, hoy día es mi día, tengo que disfrutarlo al máximo-le decía a Luis Alonso mientras caminaba por las calles de Chimbote.
-Obvio mi queridísima amiga, hoy la tenemos que pasar súper, súper bien. Nos vamos a perder bien.
En ese instante se cayó un cartel de metal e iba a caer sobre la cabeza de Camila de no ser por los brazos de Luis Alonso que a puro músculo impidió la dura caída.
Ambos empezaron a reír y a reír como locos haciendo burla de lo que acababa de pasar.
-Pucha amiga, al parecer el destino te quiere muerta en tu cumple.
-Me salvaste, gracias Luis Alonso-media sudando decía. Eres mi héroe.
-Obvio pues. Recuerda…seré tu héroe de amor como dice la canción de Miguel Bosé…
Es de jóvenes hacer risa de todo y así iban hasta que según se cuenta Luis Alonso le propuso a Camila conocer su casa. Se habían llevado muy bien siendo esa la primera vez que salían, antes no lo habían hecho e incluso ambos quizá imaginaron hacer algo más que sólo conversar, quizá y decimos quizá otra vez. Hasta donde se conocen las intenciones de Luis Alonso por muchos de sus amigos era de parecer que algo así pensarían.
Tal vez por culpa del aspecto de la fantasmagórica ciudad de Chimbote pues todas las pistas eran una desgracia, unas eran todo un arenal y otras muchas destruidas por el cambio de tuberías (un descuido gravísimo de la gestión de la alcaldesa de aquel entonces), o como quiera que sea. La cuestión es que los dos jóvenes que por ahí caminaban a causa de toda la polvareda y arenal no pudieron ver que delante de ellos habían unos tres avezados delincuentes un poco más bajos que Luis Alonso, pues este es muy alto, pero de unos treinta años aproximadamente según cuenta un vecino que se du ventana observaba. Luis Alonso se dio cuenta muy tarde y en ese momento sólo le quedaba pensar que nada le harían por su buen porte y buena talla. Y justo en el momento que Luis Alonso imaginó que ya se iban a ir de largo pasando por su lado, los tres se fueron contra Luis Alonso arrimándole hacia las rejas de un portón de acero. Luis Alonso no se quedó atrás y los empujó tan fuerte como pudo. Sin pensarlo, combatió con los choros a empujadas y jaloneos. Hasta que se dieron por vencidos y fueron a atacar a la muy pobre de Camila quien arrojó su cartera donde tenía 170 soles y su celular dentro antes que los delincuentes la tocasen. Los tres rateros ni bien se hicieron de la cartera corrieron a más no poder.
-Dime hay algo en tu cartera-atolondrado preguntó Luis Alonso.
-Sí, ciento setenta soles y mi celular.
Corrió tanto como pudo detrás de los tres, hasta que estos tres se subieron a un colectivo que tenía por número de vehículo el 30. Trató de apuntar el número de placa pero sus lentes de contacto color gris empañaron más la borrosa imagen. Se maldijo tantas veces pudo Luis Alonso. Luego se fue donde su amiga Camila y la abrazó tan fuerte como pudo: “Lo siento, lo siento mucho.”
-Al menos, no me quitaron el dije de oro-muy sonriente se lo dijo a Luis Alonso.
Luis Alonso cargaba con una culpa muy grande. Aunque Camila no le decía ni reclamaba nada, él más triste y penoso por dentro se lamentaba. Ambos se dieron cuenta que el amante bandido tenía todo el brazo izquierdo sangrando con cortes que el nunca supo con qué se lo hicieron.
-Vamos a mi casa, para darte un vaso de agua-triste y cabizbajo le dijo Luis Alonso, desde luego estaban muy cerca de su casa.
La madre de Luis Alonso contó que su hijo entró a la casa alrededor de las cuatro y media de la madrugada. Ella dijo que como madre un peligro muy grande presentía.
-Hijo, echa cerrojo-gritó su madre desde el segundo piso donde dormía.
-Ya ma’ duerme, y no haga bulla-respondió el hijo mientras entraba a puntillas con su amiga al salón de visitas.
La madre aunque cansada bajó las escaleras al primer piso como nunca lo había hecho, cuando Luis Alonso se dio cuenta de esto le mandó a su amiga que se escondiese detrás de una de las tantas puertas que habían. Su madre pasó por el salón de visitas y se fue hasta el baño del primer piso habiendo baño en el segundo piso. La pobre jovencita nerviosa y calladita aguardaba la señal de Luis Alonso quien esperaba que la invasora madre regrese a su cuarto. Pero no fue así, pues cuenta la madre que se fue a echar encima de los muebles del salón de visitas.
-Qué pasa mamá.
-Qué haces hijo acá.
-Estoy leyendo el periódico, hablan de un escuadrón de la muerte que mata a los choros de Chimbote.
-Esos desgraciados deben morir. Te voy a acompañar hijo, me voy a quedar a dormir aquí encima del sofá.
Luis Alonso echó a reír tan fuerte no sabe si de los nervios o de la cólera, y cuando sus risas se le acabaron le dijo así a su madre:
-Oye, sal de acá. Tú de cuando acá te vienes a comportar así. ¿Quieres llamar la atención, no? Fuera de acá, ándate, ándate.
-Hijo, qué te pasa. Soy tu madre, por qué me botas así.
-Sal mamá sal…ya anda duerme, quiero estar solo. Fuera de acá, ya me amargaste.
Mientras así le decía le tomó de los brazos con todas su fuerzas y le hizo subir a su cuarto, su madre confundida y preocupada, y a la vez muerta en sueño no hizo más que entrar a su cuarto a dormir. Cuando regresó el amante bandido al salón de visitas, le hizo la señal a su amiga para que pueda salir. Se dio cuenta que en el trance el taco de sus sandalias se había roto, Luis Alonso le pidió disculpas de todo corazón y le prometió con un mirada llena de determinación que le ayudaría a recuperar todo su dinero perdido. Le cogió las manos con una ternura tal, para darle según él cada vez más y más ánimos y dándose o no dándose cuenta, se acercó tanto a ella diciéndole muchas suaves palabras que su rostro cada vez se pegó más al suyo jugando con sus cachetes hasta que Luis Alonso contorsionando su cuello como culebra llegó a los labios de Camila quien ni corta ni perezosa le aceptó el beso. Los besos duraron cerca de dos horas, y sólo fueron besos y no podían ser más así hubiera querido Luis Alonso que otra cosa pasara, pues mientras que el amante bandido movía sus pecadores y mañosonas manos por donde no debía mover, Camila constantemente le hacía a un lado.
-No puedo hacer lo que tú quieres, tengo enamorado-le dijo.
-Lo siento, pensé que estabas sola.
Conturbado se sintió Luis Alonso, otra vez hacía cachudo a alguien más y eso realmente no le gustaba. Pues al parecer se había prometido nunca más hacerlo. Pero como el pecado ya estaba hecho, no había más que seguir gozándolo.
Cuenta el abuelo de Luis Alonso que fueron las siete de la mañana cuando sintió que su nieto salió a la calle muy apurado. Apenas lo observó y delante de él imaginó ver la silueta de una muchacha pero sin importarle mucho siguió preparando el acostumbrado desayuno. Los dos caminaron muy temprano por el que parecía un inmenso pueblo joven, pero olvidaron aquel tan feo panorama con los besos gratos que se daban. Tomaron un colectivo, le acompañó Luis Alonso hasta su casa para que ningún otro mal le suceda; y así casi se despiden hasta que se escucha por alguna casa el inicio de alguna canción.
“Yo seré el viento que va
navegaré por tu oscuridad…”
-La canción que te canté-le dijo sonriente y coquetón-, pero que raro dejó de sonar. Bueno, al menos no dejé que te hicieron daño, y protegí tu cabecita de esa cosa que te iba a caer encima. Yo seré tu héroe de amor…-empezaron a reír recordando la canción.
-Sabes, lo que más pena me da de todo esto es que mi madre que vive en la selva me iba a llamar a la hora que yo había nacido, es decir a las siete y media de la mañana. Y creo que falta muy poco-ninguno de los dos tenía algún reloj o celular con que ver la hora en aquellos instantes.
-No te preocupes, hoy día lo peor ya pasó…-un suceso dejó en el más terrible de todos los shocks a Luis Alonso.
Cuentan los vecinos que a las siete y media de la mañana un carro polarizado negro pasó a toda velocidad tan cerca de la vereda embistiendo a una joven quien dando tantas vueltas en el aire cayó en medio de la pista en un inmenso charco de sangre. Dicen que el carro desapareció y que a lado de ella se quedó un joven petrificado muchas horas sin reaccionar apretujando con locura en sus manos un papel negro al que nadie le dio importancia pero que decía:
Para Camila:
Yo seré el viento que va
navegaré por tu oscuridad…
Nadie encontró nunca el extraño dije de oro…

3 comentarios:

  1. Tienes una estilo original y entretenido de contar las historias, sabes, jaja esas palabras tan tuyas al emplearlas hacen de ella entretenida, me agrado la historia, pero creo que si pensaste en una historia algo temerosa o terrorífica ubiese tenido que ser un poco diferente...un poquito de más suspenso talvéz.. jee, pero estuvo buena!
    **Karenshita Steph**

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  2. Tragica, pero lo terrorifica--- no eslo tuyo,,,sin embargo me enamora todo lo que escribes, pork para escribir hay 1ero k procesar en la mente y obviamente tu mente es brillante y genial!!!... el dulce gesto de kerer ayudarle a conseguir lo perdido :$...no es facil ayudar a recuperar lo perdido!!!,,,

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  3. Una historia buena en realidad, quizá mas suspenso, pero el personaje de la chica como que le dá un poco de melancolia (waly)

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