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lunes, 7 de octubre de 2013

La era Tabulkin


La Era Tabulki (Chimbote)

A mediados de la década del setenta, un muchachito de 17 años, espigado, de porte atlético y sonrisa fácil, recorría las principales calles y avenidas chimbotanas a paso raudo, con garbo y altivez, llevando en una mano su pintoresca pelota de voleibol. Sus amigos del barrio y los voleibolistas de la ciudad, con los que se reunía en el pampón de la florida baja para practicar el deporte de la net alta, lo llamaban “choti”. Este agraciado joven con pinta de galán difícilmente pasaba desapercibido. Detrás de su postura hercúlea y el aire de macho recio que esparcía a su paso, escondía una afición por la estética capilar, por eso era común verlo recorrer la ciudad con una bolsa de plástico donde guardaba una peineta y un par de tijeras, acudiendo a cortarle el cabello a la gente refinada de ese tiempo. Aunque la gran mayoría de personas lo conocían como Tabulki, su nombre completo era Tabulkín Arriola Bernal. Había nacido en su morada ubicada en la quinta cuadra del Malecón Grau la friolera tarde del 17 de Julio de 1957; seis años más tarde su familia se mudaría a la octava cuadra de Meigss. Desde muy niño fue aficionado a la natación y al voleibol. Sus habilidades en el nado lo convirtieron en campeón regional el año 1974. Pocos meses después de haber obtenido ese lauro su padre falleció y se vio obligado a abandonar los estudios, cuando cursaba el cuarto año de secundaria. A partir de entonces despertó en él una vocación natural por cortar el cabello. Gracias a esa habilidad estética consiguió popularidad en la ciudad, sobre todo en la élite social, donde era reconocido por su elegancia y talento para transformar los rostros gracias al corte de pelo exacto.


A los 22 años, buscando mejores oportunidades de empleo, luego de que su su familia le negó la posibilidad de abrir una peluquería en su casa, Tabulkín decide emigrar a Ecuador. En el país norteño gana un concurso de estilistas, haciéndose acreedor a “Las Tijeras de Cristal”. Invadido por la nostalgia y los recuerdos de su querido Chimbote, vuelve al Perú para reencontrarse con su madre, Maria Elisa Bernal, la mujer más importante de su vida. De vuelta en el puerto continúa su carrera de estilista con un nuevo esplendor. El premio obtenido incrementó su fama, lo que elevó el costo de su tarifa por corte de cabello a 25 soles, precio que resultaba de escándalo, ya que las mejores peluquerías de Lima cobraban por entonces 30 soles. Sin embargo la gente reconocía a Tabulkín como el mejor estilista de la ciudad y no dudaban en pagar. Sus cortes eran perfectos y en ocasiones le bastaba diez minutos para dejar la cabellera de sus clientes impecable.

Decidido y perspicaz, Tabulkín llegó a convertirse en un ícono del glamour y la moda en Chimbote, fue el referente ineludible de los mejores eventos que se realizaban en la ciudad en las décadas del ochenta y noventa. Su primer centro de labores oficial fue el Spa Otti, ubicado en la primera cuadra de Enrique Palacios. Transcurría el año 1983 y el mozalbete se había convertido en un portentoso joven emprendedor que acaparaba la atención de las mujeres más refinadas de la sociedad chimbotana, empresarios y gente de la farándula local que ponían en sus manos su preciado cabello. Esa ligazón con la belleza lo rodeada de gente joven y con aspiraciones de figurar en la élite farandulera. Para el año 1985, su entusiasmo y deseo de superación lo llevó a emprender una nueva empresa. Por entonces se inauguró “Galerías Rodríguez” y el estilista organizó la Pasarella que dio por estrenada la moderna galería. Aclamado luego del desfile, la experiencia le valió a Tabulkín para obtener un stand propio en el centro comercial y hacerse de una nueva fama: promotor y productor de eventos. Después de un año y medio allí, se estableció en la segunda cuadra de Villavicencio con su estética Peinados “Tabulkín”, posteriormente en 1990 se traslada a Galerías Vertiz (actual Hotel Vertiz), donde se quedaría hasta la fecha de su retiro.

Involucrado de lleno en la producción de espectáculos y desfiles de moda, el año 1991 asume la responsabilidad de organizar uno de los eventos de mayor trascendencia en Chimbote denominado “El Concierto del Amor” que promovía Radio A, la Radio del Amor, donde se llevó a cabo el concurso de belleza masculina “Joven Chimbote”. Gracias a sus vínculos con empresarios y artistas capitalinos, Tabulkín asegura la presencia de Gisela Valcárcel como jurado del certamen y presenta el show de los consagrados Julio Andrade, Gian Marco y Samir Los finalistas del evento fueron Toto Masías, Renato Calderón y Oscar Scott. Un jovencito de nombre Cali Garcés era el favorito, pero fue descalificado por indisciplina. La irresponsabilidad y los exabruptos en la vida de los jóvenes que integraban el staff de modelos que conformó, eran duramente castigados por el estilista. De una personalidad severa, Tabulkín era apreciado por sus dotes de lealtad y por brindar una amistad franca; sin embargo todos sabían que bastaba el menor error para quedar descalificado por siempre de su selecto círculo social y de belleza. Con un peculiar “fuera” tronando los dedos, Tabulkín despedía a quienes arriesgaban las gollerías que él les brindaba, seducidos por los vicios del alcohol o la prostitución.

Tabulki Arriola es considerado forjador del concepto de modelaje en Chimbote y rompió esquemas promocionando a jóvenes figuras de las pasarelas, entre las que destacaron Ximena La Jara (quien apareció en un comercial de medias Lancaster), su hermano Carlos La Jara, Cristina Orfanos (participó en el Miss Perú cumpliendo una presentación decorosa), los hermanos Bastián, las hermanas Watanabe, Michel Otoya, Tito Goicochea y otros más, quienes hubiesen permanecido en el anonimato de no haber sido por el buen ojo que tuvo para seleccionarlos.

A pesar de la solemnidad con la que Tabulkín era tratado, mantuvo siempre la cordura y elegancia, guardando discreción en su vida privada. Su familia se mantenía al margen de sus quehaceres faranduleros. Doña María Bernal le confeccionaba las camisas con las que lucía tan elegante y que cambiaba tres veces al día. El estilista mantenía una relación muy estrecha con su sobrina Tirsa, a quien trataba como su hija y llevaba a la mayoría de sus eventos, pero no permitía que el resto de su familia se involucrara en sus actividades. Una de las frases que siempre repetía era: “Todos quieren a Tabulkín en su reunión, pero yo, no puedo estar en cualquier sitio.”


El año 1994 organiza otro soberbio desfile, convocando a modelos internacionales, donde destacó la presencia de la Miss Latinoamérica. El evento fue producido para la inauguración de la Boutique de Miriana Martínez, hija del empresario Eudosio Martínez. Aquella noche de gala se sirvió caviar y los aplausos fueron todos para el productor de la pasarela.

Tabulkín llegó a ser querido, odiado y respetado. A pesar de la fama que ganó por la producción de sus eventos, nunca abandonó su oficio de estilista, el que valoraba con el mayor celo profesional. Cuentan sus allegados que una docente de nombre América le pagaba sólo la mitad de la tarifa del corte de cabello. En repetidas ocasiones había hecho lo mismo. Tabulkín ofendido decidió vengarse. La próxima vez que la docente llegó a cortarse, el estilista le cobró por adelantado la tarifa. Como era su costumbre, la mujer le dio sólo la mitad. Una vez que cumplió su trabajo hizo que América se mirara al espejo. Sorprendida y espantada, la docente le reclamó por haberle dejado el corte a la mitad. “Cuando termines de pagarme la otra parte te lo completo” le dijo sarcástico y se marchó. Desde entonces la docente América nunca más le pagó la mitad.

El 24 de octubre del 1997 Tabulkín experimentó un terrible dolor en el alma con el fallecimiento de su madre a la edad de 83 años. Sin fuerzas para superar la pena se derrumba emocionalmente y decide retirarse del mundo de la farándula, abandona su negocio en el local Vertiz y se refugia en el anonimato. Ni siquiera el reconocimiento que le otorgó la Municipalidad entregándole las “Llaves de la ciudad” como ciudadano ilustre, ni las distinciones del Club de Leones y las Damas Voluntarias pudieron devolverlo a aquél mundo glamoroso al que perteneció por años. Del jovenzuelo que se paseaba rimbombante por las céntricas calles de Chimbote en la década del setenta sólo quedaban los recuerdos de un tiempo dorado. El soberbio y elegante Tabulkín se fue apagando año tras año, su semblante se hizo pálido y en sus ojos las ojeras cobraron una fuerza indomable. El 21 de diciembre del 2007, busca refugio en Dios y se entrega al evangelio, concurriendo a la iglesia cristiana donde asistía su hermana mayor.

Un día antes de morir, Tabulkín Arriola Bernal o simplemente Tabulki, como él prefería que lo llamasen se despidió de sus tijeras y de una de las personas que lo acompañó desde sus inicios. El Dr. Bonilla tuvo el honor de disfrutar del último corte de cabello que realizó. Camino a visitar a su cliente se topó con Lalys, la estilista que fue su compañera y amiga de toda la vida; como iba de prisa la saludó en un santiamén y le entregó una rosa que recogió en un jardín, en señal de gratitud por haberlo cobijado durante sus últimos años en su estética. La madrugada del 21 de febrero del 2008 caprichosamente sufrió antojos de mazamorra morada, pedido que fuera satisfecho por uno de sus familiares cercanos. Esa misma tarde, al promediar las 2:10 p.m., víctima de un derrame cerebral, dejó de existir a la edad de 51 años.

La estilista Lalys se hizo cargo de la difusión de su muerte en los medios de comunicación. Al velatorio llegaron personalidades de la ciudad, gente del espectáculo, empresarios y una infinidad de personas que lo habían catalogado como el revolucionario de la moda en Chimbote. Su familia estaba sorprendida con tanta afluencia de gente, pues no imaginaba la resonancia que Tabulkín había tenido en la sociedad chimbotana. Lo cierto es que, aunque otros hayan pretendido seguir la brecha que dejó este singular personaje, con él se fueron las épocas de glamour en Chimbote.

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