La moda es celebrada en el museo y relegada al trastero de las preocupaciones intelectuales reales: está en todas partes, en la calle, en la industria y en los medios, pero no ocupa ningún lugar en la interrogación teórica de las mentes pensantes.
-De “El imperio de lo efímero. La moda y su destino en las sociedades modernas”, Guilles Lipovetsky-
La Moda
Hablar de la Moda es hablar de un conjunto de códigos que se renuevan con la velocidad de la tecnología. Estos códigos construyen discursos sociales que tienen incidencia material (a través de la ropa, por ejemplo) en nuestra realidad cotidiana, definiendo identidades y modificando patrones de comportamiento y consumo. El sociólogo francés Guilles Deleuze explicaba que la sociedad es un cuerpo de flujos que son codificados por la “Maquinaria deseante” (que era como él llamaba al Capitalismo): “(…) el peinado de la joven no es el mismo que el de la mujer casada, no es el mismo que el de la viuda: hay todo un código del peinado...”. Y como estamos “condenados” al sentido, o mejor dicho, a construir el sentido (Landowski dixit) a partir de esos códigos, entonces nos vemos también obligados a relacionarnos con la Moda desde diferentes campos del quehacer humano.











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